23 dic. 2015

Pequeña bailarina

No estoy acostumbrada a esa postura, entre tumbada y sentada. Ni a pisar algo que se mueve, ni esa mezcla de yoga, tensión abdominal y torsión de caderas.

Por supuesto que me alegro de haber pasado esos minutos de dolor, de ahora tener que mimar esa parte de mi cuerpo.

Y no es sexo, o sea ballet.
Es siempre. Será.

Muchos podrán hablarme y tocarme, pero  nadie será el renacer de ese arte.

Pequeña bailarina rozada con dedos suaves, contemplada con amor desmedido y conocida por pocos.

Ni siquiera en verano, cuando fácilmente la vean. Pocos sabrán porqué ella, porqué ahora y porqué en mí.

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