29 jun. 2013

Planes de verano


Hace tiempo dije que mi único objetivo era dejarme llevar, impregnarme de emociones, sentir. Hoy, ya con sol radiante, tengo claro que quiero ver a Caramelo, ya es cuestión de días; también quiero ver a “Océano h”, hablar con él es otra manera de desconectar de todo. Este lunes, como cada año, será una fecha marcada, pero también entretenida, así que no habrá lágrimas.  Sigo queriendo enamorarme, lo tengo clarísimo; sé que a veces duele, pero soy yonki, necesito una pizca de amor para lucir maquillaje automático aunque sea a corto plazo.

25 jun. 2013

La RAE merece limpieza de términos


“Imposible” apenas se usa. Ideas como enterrar a tus hijos, sobrevivir a una catástrofe natural o combatir una enfermedad terminal pueden tener toda la pinta de imposible, pero yo lo clasificaría como improbable, ya que puede suceder.

“Promesa” se aplicaba a algo férreo; a día de hoy, se rompe con la misma facilidad con al que se hizo. Ejemplo: matrimonio-divorcio.

“Amigo”. Es lo más parecido a un hermano, un amor incondicional, pero que éste sí ha sido elegido por nosotros. En cambio, hoy en día se utiliza muy a la ligera. Muchas veces no es un amor desinteresado.

¿Qué más puedo decir hoy? Hacía tiempo que no lloraba frente al televisor, pero hay escenas cinematográficas que representan a la perfección los sueños que jamás se abandonan, los abrazos perfectos, el verdadero amor. Por otra parte, días después, compartir metro cuadrado con recuerdos de su infancia, G. y V.

Y hoy, para dar un buen comienzo al verano, manos ágiles han vuelto a deslizarse por mi espalda y mis hombros. Olor a eucalipto, tenue luz verde y caricias. He relajado los párpados y he viajado a un plano de sueño; tú (seas quien seas) rozando mis vértebras en mitad de una playa, recibiendo el olor y la brisa del mar. De fondo, oyendo el suave caminar de las olas. También puedo decir que mañana tendré marcas de esta ensoñación; masajes con ventosas.

22 jun. 2013

No todos los gustos convienen


No me refiero a alcohol, drogas, sexo… sino a las pequeñas cosas. El verano, con su calor, es mi paraíso, pero hoy he sufrido el primer golpe de calor del año. Se ve que el deporte no va a ser la única debilidad que se me niegue. Y el amor… ¿qué pasa con el amor? Saber/creer que es ley de vida es lo único que me libra de pensar que estoy loca; miles de ex toxicómanos consiguen librarse de su adicción en mucho menos de dos años. En cambio yo, sin haber recaído, sin haber tenido la oportunidad de revivir esa sensación, siento la misma “resaca”, los mismos daños colaterales, que la primera semana sin ella. El mismo ahogo, la sensación de soledad absoluta. ¿Qué es mi vida sin amor?

21 jun. 2013


Siempre insistí en mantener cierto equilibrio, pero ayer vi que era totalmente imposible. Mi mente, dentro de su idiotez, es sabia; en cambio, mi corazón es débil. Por eso no soporta mis rutinas físicas o emociones fuertes, como bien pude ver anoche. Lo siento, Caramelo, ya no es cuestión de ignorar; mi corazón se resiente con cada enfrentamiento. Ojalá fuera fácil saber cuál es el límite, hasta dónde puedo soportar la presión.

Ayer pasé por cierto colegio… y me estremecí al pasar por el taller de tecnología y los bancos de la portería, igual que al oír el toque de atención de megafonía. Y creí que rompería a llorar al ver ciertas caras y recibir “abrazos”. Crucé palabras con el profesor de francés y me disculpé por sentirme atraída por Roma antes que por París; me dijo que, conociéndome desde pequeña, era lógico. Recordé mi primera lectura, mi primera narración en clase de Lenguaje, mi atracón a abdominales en 2º, la plastilina, tantas lágrimas…

19 jun. 2013

Café y amor


Hace cuestión de minutos he comprobado que no es precisa ninguna compañía concreta, ni que el lugar tenga leyenda, ni que el café sea perfecto.

Para tomar capuccino me quedo en mi casa. Pero hoy he huido de mi casa, de la monotonía, las frases de siempre, la rutina; había gotas de lluvia en las aceras y sobre los coches aparcados. He buscado el local más cercano y, a la vez desconocido, para dejarme llevar con una tacita de café; quién me iba a decir a mí que un café cortado iba a tener tanto rastro de sabor caramelizado. Me he acordado de mi “hermano”, cómo no; de su risa al verme nerviosa, del matiz verde de sus ojos. Y también he recordado la voz tranquilizadora que, a kilómetros de aquí, me guió el martes pasado hasta J.

Aunque tenga momentos de debilidad y caiga en la tentación casi cada día, sé que lo estoy dejando poco a poco. Me conviene porque es justamente lo que necesito para sentirme completa, pero controlo más que nunca las cantidades; los excesos hacen daño. Tengo sustitutivos, por supuesto, pero a veces no son suficientes.

18 jun. 2013

El amor es alimento

La primera vez que el aire desaparece en cierta clase deportiva. Primera vez que comparto espacio con cierto imbécil sin preocuparme. Primera vez que me entra un hambre atroz tras estudiar.

Me paro a pensar en la inocencia que tiene ese término: Primera vez; primera palabra, primera caída, primer amigo, primera borrachera, primer beso, primer amor, primer momento íntimo.

Todas suelen ser desastrosas, pocas veces funcionan, pero son un chute de energía y esperanza para hacernos mejorar.

Son ley de vida. Incluso el Imperio Romano, tan fuerte y poderoso, vivió una gran caída; pasó a ser, simplemente, la capital de un país, aunque para mí  signifique mucho más: arte, amor, sabor. Mención, una vez más, mi actual interés por la gastronomía. Jamás había ingerido cualquier tipo de seta, jamás había visto un programa de cocina y, por supuesto, jamás había comprado ningún libro o revista de recetas. Pero, a día de hoy, hojear fotografías de emplatados consigue embriagarme, como antes solo conseguía un violín. Un leve cosquilleo que nace en el estómago y que llega a cada poro de la piel, un extraño poder que me obliga a cerrar los ojos durante un segundo.

Es extraño; yo, Shuri, yonki del amor, estoy comparando el arte culinario con El Poder (amor).








Enamorame, amor

17 jun. 2013

Madrugada en soledad





Ya había olvidado mi dificultad para conciliar el sueño. Serían las tres, no lo sé; solo sé que mi cabeza vagó recordando detalles de esos momentos que marcan un antes y un después. Mi última visita a “Italia”, esa mezcla dulce ingerida en “22 horas sin dormir”, “Regálame Marte”, “Muérdeme la boca”, varios de los candidatos a “Fórmula secreta de los abrazos”, por supuesto J., Océano y Caramelo… pero también un tocayo de Océano: sus palabras tranquilizadoras el martes pasado. Cada temblor por hipoglucemia en el gimnasio, todas las pesadillas reales que justifican mi lista de Contra, abandonos, frases dolorosas, ausencias.

Echo de menos los sueños, dicen que son emisiones nocturnas del subconsciente. Hace años soñé que estaba tumbada en un jardín, al lado de un supuesto novio; recuerdo su juego, sus manos acariciando mis piernas. Como era un sueño, no le vi la cara, pero recuerdo mi sensación, era como si el mundo empezara de cero. Sin traumas, sin miedos.




















Enamorame, amor

15 jun. 2013


Hace cuestión de días, mi “hermano” vivió cierta situación molesta, y, ayer, sucedió lo mismo con otro gran amigo. Aun no sé mucho, pero, solo leer el término “accidente” me ha hecho temblar. Parece exagerado, lo sé, pero hace cinco años me habría negado directamente a escuchar o intentar ayudar.

Sigo buscando ojos oscuros, sonrisas tímidas, piques tontos y, cómo no, abrazos. Sigo queriendo cóctel de emociones, aunque los componentes ya no sean los mismos; por mucho que digan que este verano será “frío” atmosféricamente, Sé que, en cuanto a emociones, habrá calor, mucho calor.

“Me descontrolas” puede ser un buen resumen de todo lo que siento ahora mismo. Calor y frío. Confianza y extrañeza. Seguridad y miedo. ¿Qué me está pasando?

12 jun. 2013

Preparados, listos ... YA


Ayer fuiste el último, cronológicamente, que habló conmigo; en cambio, uno de los primeros que más me calmó. En tu ámbito, insuflaste el oxígeno necesario para desatar un poco ese nudo en el estómago. Con J. no hubo abrazos, ni manos apretadas ni nada especial, pero supe que puedo contar con él: rompió su rutina deportiva cuando le dije “Por favor, quédate conmigo”. Pero las pocas palabras que intercambié contigo fueron, sin duda, de más valor. Rompí (o romperé) la primera regla de los abrazos, pero sabes? No me importa, los “hermanos” están ahí siempre, no les hace falta un contrato de permanencia. Y, aunque a veces la distancia sea un obstáculo, el poder que adquiere el intercambio de palabras es brutal. Ahora sí que sí, empieza el verano, cóctel de emociones preparado para ser consumido, paso de Mojitos que tengan mucho limón.  

11 jun. 2013

Siempre en mi mente


Hoy el día empezaba perfecto, estar dos horas y media haciendo deporte parecía el plan perfecto para no llorar, para no romper nuestra promesa, pero, cómo, no, me he mareado. La primera vez que rompo una promesa contigo, la primera vez que me mareo en clase de Vero, la primera vez que tiemblo tanto, la primera vez que un mareo es revocado a lágrimas, la primera vez que lloro como una loca en el vestuario; pero no la primera que tomo un café para intentar remediar las penas. Vero me ha aconsejado una ducha fría, para el mareo y para las penas, y ha funcionado. También es la primera vez que he cantado en la ducha. Solo tú, Everytime we touch, Dime y Recuérdame han sido las canciones que he repetido una y otra vez.

Perdóname, de verdad. Vero me ha escuchado, mientras se cambiaba, y me ha dicho que “tengo que sonreír para que esté contento”, Jony me dijo lo mismo ayer y es lo que debería hacer. Pero lo siento,la situación puede conmigo, y, aunque ayer estudié durante tres horas, hoy voy a huir, voy a tomar café, uno tras otro, estaré con J, no me importa si actúa como camarero, como amigo, como ex o como cabrón simpático. Seguramente lloraré, total: ya he roto mi promesa, y me han dicho en el gimnasio que siempre es bueno llorar si se necesita. Son lágrimas justificadas, un día es un día.

Y lo siento si hay alguna letra mal puesta, no me apetece releer. FELICIDADES, MI NIÑO

10 jun. 2013


Hacía ya tiempo que no usaba mechero para enviarte alguna carta, pero esta tarde me ha parecido el momento adecuado. Mañana no sé si dispondré de fuerzas para hacerlo. ¿Sabes? Mi “hermano mayor” me ha dicho que le asombra mi fortaleza y que sabe que mañana conseguiré no derramar lágrimas por ti. Que tengo que pensar más en mí misma, y , por tanto, es justo que piense en ti. En esto, contigo, ni Caramelo parece entenderme. No lo sé, la verdad es que me da exactamente igual. Es algo que nadie puede entender al 100%. No es amor fraternal, ni amistad, ni eternidad. Una vez escribí que eres el oxígeno de mis sonrisas, y me doy cuenta de que también eres el aire frío que seca mis llantos. Ya casi había olvidado los ataques de ansiedad y la sensación de ahogo, pero esta mañana, en el tatami, los he recordado. No quiero ni pensar en mañana; clase más dura y toda una tarde sola, prácticamente. Habrá personitas dispuestas a ayudarme con sus palabras. Raúl, Juanjo, Jony, Iván, Sonia, Anita… pero no estarás tú. Tengo asumido que no vas a volver, que carece de sentido recordar esta fecha y que no serás más que un recuerdo. Pero también tengo claro que jamás te olvidaré.

Sé que no tengo exusa


Debería estar sonriendo, pero parece que retrocedo en el tiempo. No quiero llorar mañana, mi objetivo es hacerte sonreír allá donde estés. Pero, si no lo consigo, perdóname, Sergio.

9 jun. 2013

Tus dudas


Me quema muchísimo que siempre pienses que hay algo más, porque no hay NADA MÁS.

Ayer quedamos en aplicarnos el término “hermanos”, y, no sé para ti, pero para mí eso es el afecto más bonito que puedo sentir y recibir de alguien, aunque solo sea porque no he recibido el amor romántico. Me duele aclararte esto hoy, a dos días de El Día, pero es que no soporto esto, Caramelo. Te lo digo de corazón, sabes que a ti no te miento en nada.

Tengo clarísimo que NO TE QUIERO como tú estás pensando. El problema es: ¿Por qué no te fías de mí?

Un dia único


Siento si repito parte de ayer, pero es que más que un día único han sido dos.

Mi frase favorita en relación a la lluvia carece de significado. Como ya te dije, que tú no creíste muy probable, logré relatarte, casi detallarte, uno de mis peores recuerdos, y no hubo tan siquiera leve temblor de mis manos. Ese desequilibrio de confianza del que hablaba hace unos días ha desaparecido. Ha habido lágrimas por ambas partes, aunque en momentos diferentes, eso es bueno.

Y, cómo no, la comida de ayer me dejó extasiada; allí arriba, en ese rinconcito italiano, uno frente al otro. Tu cara fue para recordar: te sorprendió el lugar, “la chispa”… suele pasar. Buen queso, buen vino… pero tú te enamoraste del risotto. Es más, ahí empezaron las risas tontas; “sé comer” carece de sentido, te empeñaste en dármelo a probar. La verdad es que tenía un sabor desbordante. Yo me vengué, por supuesto. Cuando vinieron los segundos platos te di a probar mi pizza, hubieron tres segundos en los que mi dedo pulgar rozó la comisura izquierda de tu boca, una tontería más. Me recordaste a J.; te gusta picarme y ponerme nerviosa. El vino da calor, como siempre; calor que nos hizo hablar mucho durante el postre. Ahí fue donde te “desnudaste”, a veces una lágrima lo dice todo. Yo me prometí no llorar, allí no; pero también hablé de mi parte más cruda del amor. ¿Por qué valoro tanto un abrazo? ¿Por qué odio las despedidas? Y, dado que soy “VIP”, nos invitaron a una pausa diaria y a un chupito, el chupito, que prácticamente compartimos. Al volver a la realidad, ya sabíamos qué término aplicarnos: Hermanos. Es lo más bonito que se me puede decir. Protección, cariño, permanencia…

Cómo no, te ayudé a estudiar, aunque más bien curioseé y puse a prueba mis conocimientos mínimos de socorrismo; 57%. Te ayudé a estructurar tu curriculum; no todas las palabras quedan bien, solo requieren especificidad y orden.

La preparación de la cena tuvo anécdotas que no sé si apreciaste. Se llama naturalidad, confianza. Entrar y salir de la cocina y abrir el microondas o la nevera, sin decir nada; porque no hay que decir nada. “Ábreme el bote de mayonesa” y, que otra vez, me digas “Sin sangre”. Repito, es que te encanta enfadarme.

“Venga, que te llevó de fiesta”; a nuestras espaldas “Acompáñala luego a casa”. Risas. No había mucha gente que digamos, buena música, algún conocido. Nuevas sustancias para mi cuerpo, más conversaciones personales, bromas, un empujón cariñoso y, en un momento, nuestras manos se rozaron. Voy cogiendo habilidades; nunca antes había llevado dos vasos de tubo llenos sin derramarlos. “Llévame a casa”, me acompañas, te desorientas un poco; lógico, no es tu sitio. Dos besos.

Esta mañana me he levantado con regusto a wisky.

8 jun. 2013


No me rio de ti sino contigo. Ayer fue un día… bonito; “Parece que va a llover significa que me quieres” pasó a ser la frase típica de una serie; tuve la oportunidad de bombardearte a preguntas, pero no lo hice, no me pareció muy necesario. Y, como te dije, hablar cierto tema personal no me costaría tanto estando cara a cara, no supe muy bien qué te pareció. Pero, otra vez, no me dolió abrirme contigo. Un detalle que no sé si apreciaste fue que en determinados momentos mis ojos brillaron, como con CJ7, tranquilo que no fueron atribuidas a posibles tristezas.

Y viste que mi ilusión por hoy era máxima, lo comprendiste. Puede que hoy vuelvas a pensar que estoy “demasiado ilusionada”, pero me parece que ya nos conocemos bastante bien para que sepas que es algo momentáneo. Sabes lo que pienso y siento, me parece. Yo poco a poco voy sabiendo más de ti; tu corazón tiene ciertas divisiones, pasa a menudo. Te deseo lo mejor porque lo mereces. Sé que esto mismo lo dije también respecto a Océano, pero no me importa repetirme. Es extraño decirlo, pero es que tú me has dado más razones que él para llamarte AMIGO con todas las letras, y hay equilibrio porque poco a poco vamos igualando nuestra “desnudez”.  

3 jun. 2013


La fecha se acerca. Tu mundo ya es parte del mío. (Ups, suena demasiado romántico; rectificaré)

La fecha se acerca. Esta vez tú cambiarás de sitio. Como ya me propusiste para verano, “iremos a Roma”; esta vez no me podrás decir que como mal. Vendrás buscando planificar parte del verano, un verano que empezó por “Ya he estado en TUS fiestas. En verano te toca a ti”.

Y tengo que darte las gracias otra vez, porque, como bien sabes, he desconectado temporalmente de mi entorno habitual, y nunca es bueno estar sola; gracias, por adelantado, por acompañar mi verano. Te ayudo y te ayudaré en todo lo que pueda, porque es lo que hacen los amigos, muy amigos.

Por otra parte comentas otros asuntos que te traen aquí este fin de semana, y me retrasmites mensajes de calma. La cosa es que ya sé cómo eres, no me das ningún miedo; sería de locos. Te recuerdo que contigo estoy sin filtro, con mi alma desnuda (como dice Risto) y, si nunca he querido cubrir parte de mi mundo, por qué me voy a avergonzar de ver el tuyo.

Tal vez te termine conociendo ese poquito más necesario para equilibrar nuestra confianza. La verdad es que me resulta muy difícil pensar en la posibilidad de “un plus” de conocimiento, pero no tengo ningún miedo, Caramelo. Dices que te conozco, y te creo; pero, si no fuera asi, no me importaría. Todos necesitamos un tiempo mínimo para abrirnos, o simplemente no podemos mostrarnos enteramente en tan poco tiempo. Yo siempre voy a estar ahí (me cuesta no pronunciar tu nombre en estos momentos), para que me cuentes tus días buenos y para soportar tus enfados, porque también habrá días malos; y estaré ahí, igual que tú has escuchado cada uno de mis traumas.

¿Cómo pude contarte algo tan íntimo como esa primera sensación? En trece años jamás compartí ese recuerdo, y, pensar en hacerlo, me provocaba un dolor incalculable, pero te conocí, hablé contigo y te lo conté; no hubo más, alguna lágrima ahogada, pero sin frío ni dolor.

Fue algo innecesario, fuera de lugar, pero que marcó una realidad; tú no eres un amigo más. Siempre he tenido “amigos especiales”, con una confianza única, pero nunca tan… a bocajarro.

Será un placer “viajar a Italia”.