28 ene. 2014

BÁSICO


Puede que esté mezclando chicles con cafés, y aun así mi ansiedad persista. Puede que deje a un lado la lógica y picotee pequeñas dosis de nicotina en forma de cigarros electrónicos. Puede que haya vuelto a valorar muchísimo la música y las voces.

Pero hay algo que no cambia. Busco el AMOR en cada rincón del barrio, en cada minuto del día. Leo teorías como que hay que olvidarse de algo para encontrarlo o que las cosas llegan cuando dejas de creer en ellas. ¿Mi versión? Que nadie puede ir por delante que él. Puede que tú, amor, ya seas parte de mi mundo; o que estés por llegar.

Y otro tema que me revienta es la clásica pregunta de los prototipos. A los quince años, soñaba con que fueras alto, tocases la guitarra y tuvieras un piercing en la ceja. Más tarde preferí que fueras bajo; me empecé a obsesionar con el color de tus ojos, y, más tarde, con el tamaño de tus manos.

El primer amor me presentó una idea más real; imprescindible que tu mirada me dé vértigo, sumado a otros factores como la detención de cualquier reloj. He visto cafés llenos de amor, también miradas. He visto promesas eternas, superaciones, vidas nuevas. Y, puede que lo más efectivo, he visto que el amor llega incluso cuando has renegado mil veces de él. Por eso trato de verte en cada persona que veo por la calle, cualquier vecino, cualquier amigo. Porque nadie sabe nada, hasta que llega. Haré alusión a la famosa saga adolescente. “Entonces no es la tierra quien te sostiene, sino ella/él)” Sí, debe de ser algo así. Es más que parar el tiempo, más que “mariposas”, más que besos, más que sexo… más que todo.

No me cansaré d esperarte.

26 ene. 2014

A lo loco


Escribir sin pensar en publicar, o rimar. Sin tener un objetivo claro, solo avanzar, supongo. Sacar una porción de dolor de mi corazón para hacer más creíble las risas de mentira. Puedo decir que seguí un consejo tonto, rápido y sin razón aparente que me dieron, vi la película del niño del pijama de rayas; y sí que sirvió de algo. Cómo no, lloré. Bueno, no. Mi corazón se conmovió y mi mente se nubló un poco, pero mis ojos no hicieron nada. Creo que ya no están por la labor. Océano me dijo que llorar es bueno, pero que ya he llorado bastante.

Y vale, la música me está ayudando mucho, también leer, aunque solo sea a ratitos. También los cafés. Pero son y serán siempre sustitutivos. Hay una parte de mi mundo que ha desaparecido, y estoy con los mismos síntomas que el día después de dejarlo con J. Qué gracioso; comparar el primer amor con mi situación actual. En fin, ambas son etapas importantes en mi vida, pero… como también recuerdo que escribí, “Eso a tu lado es calderilla”. No menosprecio a nadie, sólo digo lo que hay. El guitarrista fue el primero al que se lo dije con mi voz. J. fue el primero que me hizo sonreír. Amarillo fue la primera persona con la que hablé por el móvil. Infancia el primero que me vino buscar a casa. Princesa el primera abrazo. ¿O fue Chico muffin? No sabría. Criso quien se preocupó por mi alimentación. Tato el que me dedicó una tarde. Furby el que evitó que me cayera. Linterna (nuevo pseudónimo) con quien compartí sofá.

Demasiadas cosas para tener en cuenta y destacar. Solo decir que jamás olvidaré nada de lo que me está pasando, que no todo es malo, lo sé. Tengo ganas locas de recuperar mi vida de antes, aunque sea diferente; estar con mi Familia, sobre todo.

24 ene. 2014

Fácil


Nivel novato. Respirar. Y dicen que sonreír, aunque también morir.

Fácil sería dejarme llevar, besar, abrazar; también huir.

Sé que no estoy escribiendo con al misma asiduidad de antes, que no tengo el mismo chip romántico y que tengo que darme un tiempo. Pero me jode estar siendo como nunca he sido. Me jode callarme los aullidos de dolor. Me jode saber que solo el tiempo cambiará la situación. ¿¿Cuánto tiempo? Ni idea. Y, por otro lado, dicen que TODO lo compra el dinero. Ah, ¿sí? Pues me gustaría saber el precio del tiempo. Me encantaría arruinarme con tal de que pasase el tiempo necesario para recuperar mi sonrisa. Y sé que no es FÁCIL. Que la vida nunca lo es.

Alguna gente cree que la “vida” es un sueño. Que estamos soñando y pronto despertaremos. No comparto esa creencia, pero no puedo negarlo. Si fuera así, yo quiero despertar ya; quitarme las legañas de mi “vida soñada” y empezar un “nuevo día”.

Un nuevo día en el que no exista la ansiedad, los temblores, las arritmias, la tristeza ni los recuerdos hechos pedazos.

19 ene. 2014

Terapia


Una única melodía, un único instrumento. Algo tan único y tan autentico que no puedo elegir solo una. Hablo de voces. Hace ya años que estoy metida en este mundillo de la música y las canciones, pero últimamente estoy madurando. Siempre fui coleccionista de canciones, pero ahora no me fijo exclusivamente en los textos versados, sino también las armonías y colores de las voces. Y se supone que mi blog no promociona a nadie, pero tengo que detallar mis emociones  Lloro, literalmente, con la personalidad de Adele, Antonio Orozco, Jere, María Villalón, James Arthur, Pol 3.014, Tiziano Ferro, Jesse, Ana Mena, Pink, Roko, Xuso Jones. Por descontado Alborán, Malú, Pastora Soler, Pasión Vega, Diana Navarro o Mónica Naranjo. Pero prefería mencionar voces no TAN consagradas. Son voces nuevas, tal vez inexpertas y no muy estilizadas, pero son de las pocas que me hacen callar. Yo suelo tararear la música que escucho, pero en estos casos que quedo embobada. Siento como si fuera delito no escuchar cada segundo de ellas.

Una vez más, la música será mi terapia.

18 ene. 2014

Me cuesta


¿Cuánto hace que no escribo? ¿Cuánto hace que no sonrío? Bueno, eso da igual.

¿Cuánto hace que no beso? ¿Cuánto hace que no me emborracho? ¿Cuánto hace que no paro el tiempo? ¿Cuánto hace que no lloro de alegría?

Como de costumbre, preguntas simples de las que no quiero saber la respuesta. El fallo de todo esto es que sé las respuestas y me impiden no echar de menos esos momentos.

Y por supuesto están las frases comerciales, frases hechas… tres metros sobre el cielo, “si tú saltas yo salto”, quédate a dormir…  o te quiero.

Cada vez creo más eso que dicen de que el amor ya no es lo que era. Porque veo cómo parejas permiten que la rutina u otras cosas decidan por ellos y les distancien, echando a perder el primer encuentro, la primera risa, la primera vez que hicieron el amor…

Por eso dudo que la vida sea tan fácil y bonita como nos la venden. La vida puede ser una puta pesadilla, una cárcel sin luz, una continua parada cardiaca, algo parecido al estado vegetal. Tranquilos, sé de lo que hablo. Y lo comparo porque a veces “viviendo” nos saltamos las reglas básicas: decidir, opinar, sonreír, y ser conscientes. Hablo por mí y por muchos otros, abro la puerta de casa, dando vueltas a las llaves porque mi cabeza se lo sabe de memoria. Abro la nevera, miro las bandejas y la puerta y la cierro. Voy al sofá, me tapo y cojo mi libro. Leo un par de líneas, y me pongo a pensar en cualquier recuerdo mientras hago creer que sigo leyendo. Pero no me entero de nada. Cierro el libro de un golpe, lo aparto y me hago bola en mi rincón del sofá. A veces gimoteo, otras no. A veces me acuno, otras no.

Últimamente, entre compra y compra, procuro tomar algún café. Es mi vicio, sí, pero también es antidepresivo. Es amargo, tal vez por eso crea que él entiende mis pensamientos. Y de paso, son quince minutos en los que me concedo unos minutos de condicional a esa cárcel.

Ha habido dos noches en las que he seguido un consejo: no he dormido sola. Y me vinieron bien. Por eso “Quédate a dormir”. Pero termina pasando lo inevitable. Recuerdo esos dos despertares, las ganas tontas de darme la vuelta y ver a alguien especial, muy especial, respirando pausadamente al otro lado de la almohada, y sonreír. Pero esos detalles se quedan en simples ideas, sueños.

Sé que siempre hablo de mi blog como “válvula de escape” y lo sigue siendo. Solo que últimamente me cuesta más ordenar lo que siento.

10 ene. 2014

Esperando


Libero mi pantano de lágrimas y dolor con personas como Tato, que se preocupa muchísimo por mí, que se queda conmigo a pesar de la lluvia y estar cansado. Hago vida normal durante el día; es más, he retomado mi rutina deportiva. Pero sigo llorando por las noches. Y por si no era poca la presión que da la tristeza, ahora una contractura, que me da más miedo que las hipoglucemias, la verdad. Porque un bajón de azúcar se arregla comiendo, pero la desorientación que me baja del trapecio superior es insoportable. ¿Qué tal la Navidad? Mal Oh cuánto tiempo sin verte, ¿por qué no salías? Tal vez porque mi relación con el mundo es muy complicada. Lo indicado sería romper, ya se sabe que hay relaciones que no merecen la pena. Pero lo prometí. Solo he de esperar a que todo se calme y las cosas vayan un poquito mejor.

1 ene. 2014

Excusas


Terminando una botella de licor dulce, dejándome llevar por instantes inesperados de lágrimas, meciendo a un bebé de un mes… y echando de menos demasiadas cosas.

Una excusa más para llenar mi estómago al límite, para recordar sabores.

Total, son excusas para permitir caprichos, más allá de los regalos o el marisco. Sí, hemos cambiado de año y celebrado que hemos podido hacerlo. Pero recuerdo esa frase “Cada cambio es una muerte” o viceversa. Más que nunca he tenido que tirar de sonrisa de maquillaje, más que nunca he sentido soledad y desorientación. ¿Feliz año? ¿Qué todo siga igual? No quiero que siga igual, no puedo soportar mucho más tiempo en esta situación.

Y ya no estoy empeñada en encontrar príncipe, ni besos, ni compartir cafés. Busco sonrisas. Sin plantearlo, doy gracias, una vez más, a Albert. Me da que necesito una de sus brújulas.