30 abr. 2013

Buenos días, universo


Me parece la mejor manera de escribir. No quiero obcecarme con el océano, ni el caramelo, ni Jorge, ni Sergio. Ni siquiera con el amor como tal.

¿Por dónde empiezo? Pues bien, me parece que tú y yo sabemos muy bien que no me voy a rendir; sabemos que hay mil contrariedades que alejan la probabilidad de los objetivos, pero siempre he sido una mujer apasionada por los retos. Hay retos que duelen, pero por eso mismo gustan. Correr una triatlón o, en mi caso, estrenar una tabla de ejercicios. Claro que hay agujetas al día siguiente, pero en una semana se te olvida. Cuando te acostumbras a esa pequeña molestia post-ejercicio, están los preciados estiramientos o el dichoso pique de superación. Y pruebas cosas nuevas, ves que puedes con ellas y que te gustan.

Universo, tú y yo también sabemos que mi sueño está más allá de la satisfacción de un día de ejercicio. He “idolatrado” estrellas fluorescentes llamándolas Esperanza, he dejado escritas a tinta en mi piel seis letras y, cómo no, jamás me rendiré no hay agujetas, jaquecas ni depresiones que me quiten los sueños. Siempre te he tratado lo mejor que he podido y sé que es cuestión de tiempo que me devuelvas el favor.

29 abr. 2013

Siento haber estado tan ciega


He pensado y… no puedo pedirte que me quieras, no puedo pedirte que seas algo más que mi amigo. Que me ayudas y te preocupas por mí, vale, pero ya está. Me va a costar dejar de mirarte con amor, pero serás mi amigo, una amistad especial, por los reencuentros del destino.

Sé que parece la excusa fácil para dejar de comerme la cabeza (caramelo y océano), pero es lo mejor. Para ti, para mí y para el caramelo. Seguiré tomando café, por supuesto, pero el té siempre me convendrá. Para hidratar mi reseco corazón y para otorgarme la misma calma que tus ojos oceánicos, cuando tú no estés; que será muchas veces. Ya sabemos que tú en verano casi desapareces.

Me molesta haberme confundido tanto, otra vez. Porque no he hecho nada, tal vez podría haber hecho “algo”. Quién sabe. A partir de ya, no voy a pensar en ti. Siento materializarte pero… has sido un capítulo más de mi blog, un error más de mi corazón.

Sé que me estoy contradiciendo a mí misma. Durante un mes te he ensalzado en cada frase. Me das paz con tus palabras o tu mera presencia, no lo niego. Pero ya está. No hay nada más. No habrá nada más. Siempre serás alguien especial para mí, y me costará no dirigirme a ti en mis blogs, pero eres una etapa. Como Jorge, como Sergio. Tal vez una mezcla de los dos. Parte de amor puro y parte de deseo. Sigo deseándote ante todo felicidad porque la mereces.

Y tal vez el caramelo me produzca caries, tal vez resulte ser de un amargo sabor regaliz, pero tendrá más sentido equivocarme con él que lanzándome al mar. Él mismo propuso la idea.


Sé que me prometí avanzar (o retroceder, no lo sé) contigo esta semana, pero aun estamos a lunes, no tengo tanta prisa. Necesito claridad para actuar. Supongo que un sms como propuesta de un café valdrá. ¿Qué pasará en ese café? Es gracioso, pero… el último momento cafeinómano que tuve fue con una infusión. Recordemos que café significa pausa diaria, desahogo y calma.

Siempre han dicho que la teína también puede hacer daño, pero yo soy inmune. Té negro, rojo, verde; de frutos rojos, del bosque. ¿Qué más da? Y me acuerdo, porque tengo una página agregada a favoritos, de que en Granada hay muchas teterías; me pilla lejos, pero yo recuerdo una infancia repleta de botes de té, a veces la mejor tetería está en casa. También hay tés de caramelo, regaliz, gominola… y mil frutas.

¿Y el café? Evita bajadas de tensión, por supuesto. Pero también evita que puedas conciliar el sueño, que halles calma en tu almohada. Ahora vayamos a lo personal.

Tomo té de limón desde los cinco años, pero en un sentido actual el té lo relaciono con la novedad. Puedo tratar de relacionar el té con el océano, pues su mayoría es agua, el origen. Origen que a veces ocasiona catástrofes, como un tsunami. El caramelo, como mucho, produce caries.










Enamorame, amor (seas quien seas)

27 abr. 2013

Se avecina el verano. Y con él, un gran cóctel de emociones.


Ya esta mañana había empezado a escribir un blog nuevo, pero no me convencía. Esta noche ya puedo decirte que NECESITO verte. Esta tarde he compartido estancia con dos puntos CONTRA de mi lista, sin ti; no sé cómo lo he soportado. Supongo que simple sentido de superación. También han habido unos segundos en los que he pasado a menos de medio metro de un gran amigo y del primer punto contra de mi lista. Calma. Eres el único en mi corazón, pero no el único en mi cabeza. Hace una semana desconecté totalmente de mis tormentos, bueno casi. Abandoné durante unas horas zonas que enmarcan pesadillas para instalarme en una casa entonces desconocida. Sangré un poquito, mis leguins por poco mueren y en cierto momento tuve que salir al balcón para recuperar un poco de aire. Pero no estuve sola. No soy superficial ni nunca lo seré; pero mi corazón se acomodó a muestras de atención desinteresadas. Y te quiero, mi corazón te necesita, pero mi cabeza, esa que a veces va contra mis emociones, se plantea la posibilidad de no esperarte como una tonta y probar algo. El problema es que tal como están las cosas, queriéndote, me niego a engañar a nadie, me niego a probar cualquier cosa con alguien que no seas tú, porque, a la larga, sería jugar con él, utilizarle, hacerle daño.
No sé qué hacer. Mi intuición me dice que puedo apostar por ti, que la edad no es una barrera, que puedo llamarte cualquier día y tomar un café donde sea, porque podemos hacerlo. No voy a hacer nada, solo quiero saber tu postura, tu decisión, tu versión.
Y, según como se dé esa versión, ya veré a ver. El verano siempre es un coctel de emociones, y este año voy a pillar una buena borrachera, me lo veo venir. “Nunca mezcles bebidas dulces” Y esto va a ser como beberse a palo seco una botella de Pacharán. Tú conoces todos mis traumas, mis debilidades, mis miedos y siempre me has insuflado el oxigeno necesario para sobrevivir. Él no tiene mérito comparado contigo, apenas nos conocemos el uno al otro. Pero igual que tus ojos consiguen perderme, los suyos son de un suave y dulce tono caramelo; no me otorgan la misma paz que los tuyos, pero el color marrón siempre ha sido mi favorito, en cuanto a ojos. Tengo que hablar contigo, y con él. Con él no hay problema, Internet acorta una distancia de cuarenta minutos en coche, y no le oculto nada. Pero tú.











Enamorame, amor

23 abr. 2013



Hoy es un día destacable de todo el año, ya que me encantaría vivir en otra parte. Que tú me regalaras un libro y una rosa. No me importa qué título, ni de qué color sería la rosa. Cualquiera que me conozca un poco sabe que amo los libros, pues son viajes, válvulas de escape de la vida real.













Enamorame, amor

19 abr. 2013

Gracias por TODO


Es curioso. Anoche no conseguía conciliar el sueño, y recordé una conversación de esa misma mañana. Había mencionando el significado que me aporta Tanto de Pablo Alborán; cada silencio, cada verso está perfectamente compuesto a mi medida. Como tú. Habrá mil canciones que me recuerden a ti, frases hechas, palabras, lugares: de TODO. Estás conmigo cuando te necesito, me preguntas qué tal estoy cuando lo necesito, sonríes cuando lo necesito y me vacilas cuando también lo necesito.

El recuerdo de esa canción me llevó al video clip. Una mesa para dos, él frente a ella, cuando lo único que hay sobre la mesa son unas copas de vino. Ojalá fuera cierto, gran libro. Ojalá compartiera contigo unas copas de vino. Pero también caí en que ya compartí contigo desayunos, comidas y cenas. Confianza, “familia”, risas…y algún abrazo. En “No tengo miedo” terminé mencionando que estaría tranquila si estuvieses bajo mis sábanas; porque te conozco y sé que también me conoces.

Hace no tanto planeé compartir contigo unos cafés. Algo nuevo, esas “pausas diarias”, desahogarnos, dejarnos llevar. También mencioné que cierta amiga detonó la idiotez en mi rostro al hablar de ti, y comprendí que, por qué no, podía hablar contigo; de hecho ya hemos intercambiado un par de frases escritas. Y espero verte mañana. Necesito tu calma para sobrellevar ciertas cercanías desagradables. Gracias por adelantado. Aunque no lo sepas, sé que lo intuyes, pues conoces las razones que tengo para que sea mi tormento. La verdad es que estoy bien, feliz, ilusionada por ti, pero esta misma mañana, tomando mi café con hielos, la camarera me ha preguntado si estaba bien. “Siempre te he visto risueña, y hoy estás seria”. “No te preocupes, estoy bien. Hay días diferentes. Será por el frío”. Y, tras el café, me he comido el morenito y me he venido a casa, ansiosa por escribirte lo que lleva rondando mi cabeza desde anoche.












Enamorame, amor

17 abr. 2013

Perderme en el oceano o piscina de tus ojos



Sabes? Cada vez presto menos atención a lo que siento por ti. No porque ya no lo sienta, sino porque me parece algo natural. Llevo tiempo sin saber de ti, pero me siento igual. Esta mañana he estado escuchando canciones emotivas de cierto mal verano. Y una en concreto, que apenas recordaba, me ha hecho pensar en ti, es bonita. Náufrago de tu mirada, paseando por tus sueños. Y sí, me siento náufraga en tus ojos, sin ningún miedo; y pasear por tus sueños sería un sueño propio, lógico. Cobra sentido la frase de título






Enamorame, amor

16 abr. 2013


Podría escribir hasta colapsar blogger. Podría gritar hasta crear una onda expansiva que reventara todo. Podría sonreír hasta causar depresiones a todos los maltratadores de todo un continente.

Todo por ti, gracias a ti. Porque siento que mi vida tiene un sentido. Y es muy absurdo decir todo esto porque parece que mi felicidad depende de que tú me des lo que quiero, pero no es así; existes, y ya me haces feliz.












Enamorame, amor

14 abr. 2013

No tengo miedo


Ayer no estabas. Pero, aun así, sí estuviste en mi pensamiento, como cada día. Es más, hubieron unos minutos en los que opté por reflexionar sobre ti. ¿Qué tienes? ¿Qué me gusta de ti? ¿Soy celosa? Por partes: Tienes el poder de darme paz, sin importar todo lo demás; tal vez por eso ayer eché en falta tu cercanía. Me enamora tu tranquilidad, tu transparencia. Y no me considero celosa. No te quiero exclusivamente para mí, deseo que seas feliz. Por mucho que pueda dolerme, medio corazón se alegraría de que fueras feliz, aunque el otro medio estuviera condenado a retorcerse de dolor. Es algo nuevo que he conocido del amor, y curioso. Ayer, mi mejor amiga, la primera que supo lo que siento por ti, me preguntó qué tal contigo. Yo le dije que bien, que a veces hablamos, pero que hacía ya varios días que no sabía de ti. Y que me habría hecho ilusión verte allí; una especie de adicción, pero nada preocupante. Entonces ella declaró la idiotez mínima que aparece en mi cara al hablar de ti. No hubo más conversación. no importa. Hasta que llegué a casa, es más: hasta que me dormí, pensé en ti. Y ya no sé si rezar o simplemente dejarme llevar. Quiero oír tu voz sin necesidad de llamarte, quiero que me propongas vernos o tomar un café, quiero estar cerca de ti, quiero no tener miedo, quiero compartir ese “inventario de recuerdos”, quiero hacer realidad TODO lo ya escrito en entradas anteriores. Y recuerdo un comentario que me hizo un amigo. Siempre he querido ir a Roma, pero me gustaría hacerlo contigo. “Porque Roma es el lugar perfecto para enamorarse”. Pensar que todo empezará en un marco rebosante de arte, de amor… me dará seguridad, más aun de la que tú me das. ¿Eso existe? Supongo. Si algo aprendí contigo es que todo es superable; un fin de semana, una fobia, hablar de cierto lugar e incluso el miedo a enamorarse.

Siempre he sentido nervio al pensar en despertar al lado de un hombre, pero tengo la intuición de que, si cobrara sentido contigo, no habría nada ni nadie en el mundo entero tan complacido. Ya sé que hay miles de posibilidades dentro de una cama, pero contigo no hay miedo.  







Enamorame, amor

12 abr. 2013

Un coche averiado


¿Sabes? Entre tanta duda y tanta inseguridad, tengo una cosa bien clara. Hay amistades que no deben confundirse con válvulas de escape; también sé que momentos compartidos de confidencia no tienen porqué haber excesos, no es necesario alargar mucho un beso, ni abusar de las taquicardias.

En un plano aun ficticio sé que tú respetarás mis límites, TODOS. No permitirás que me maree a causa de un largo beso, ni que ingiera más alcohol del que soporte. Me cuidarás y dejarás que te cuide, compartiremos absolutamente todo y, cómo no, seremos nuestras pausas diarias.

Como dije ayer, en cada pequeño tormento del día a día, pensar en ti me da paz. Y ¿sabes? Por mucha “necesidad” que tenga de verte y estar contigo, recuerdo mi plan: hacerte creer/saber que soy feliz, que no tienes que preocuparte por mí; que jamás volverá esa niña llena de miedos. Porque “habrá que superarlo” y de hecho ya lo estoy haciendo; poco a poco. Tantas veces no captamos un consejo hasta que nos lo da la persona adecuada.

Lo mejor de todo es que la vida se supone que es continuo cambio, y, tras tanto tiempo estancada, tú has cargado la batería suficiente para que vuelva a arrancar; ahora: ¿cuántos kilómetros podré recorrer?
 
 
 
Enamorame, amor

11 abr. 2013


En Distancia hablé de la desigualdad emocional, positiva. Bien, también existen los enfrentamientos. Esta misma mañana ha sido curiosa. Tras terminar mi rutina he visto esa camiseta azul claro de hacía un par de meses, nos hemos preguntado qué tal todo y hemos rememorado un ápice cómo nos conocimos. Justo después, cuestión de veinte segundos le he visto a él; de ese mismo tiempo, ese verano, otro sujeto que jamás podré olvidar y que hace renacer la misma sensación de hace seis años: miedo. Creía que ya lo había superado, de hecho soy consciente de que he conocido gente peor, pero “mala hierba nunca muere”, y sé que en un entorno social como un gimnasio no se atrevería a hacerme nada, pero mis costillas, mi hombro y mi cadera aun recuerdan dichos impactos, igual que mi memoria no olvida la humillación y las carcajadas. Cinco segundos y un metro recorrido, mis manos se han aferrado a la barandilla. “No te ha hecho nada, relájate”. Pero es que me ha hecho mucho, demasiado. Recuerdo que sus ojos siempre fueron marrones, pero hoy eran azules. ¿Lentillas? No lo sé. Y su expresión chulesca, con el pecho más alzado que cualquier mujer, ha descarrilado el ritmo de mis latidos. Ahora, no sé si mi corazón ha frenado o ha pisado el acelerador sin control.

Me empeño en ignorar y volverme fría frente a sujetos desagradables recientes, pero éste escapa a mi capacidad de superación. ¿Por qué? ¿Tan importante es? ¿Tan absurda soy? No le tengo ningún miedo porque ya no soy esa quinceañera frágil e inocente. Ahora sé lo que quiero, sé a quién quiero. Es más, cuando le he visto he necesitado sentir tu mano sobre la mía. En lo que dura un parpadeo he pensado en llamarte para quedar un rato, como esa otra vez. Pero no me parece bien; en su día yo estaba mal, realmente mal. Pero esto es una tontería. Además, ahora no quiero preocuparte lo más mínimo porque no quiero que leas todo esto, no de esa manera.

Enamorame, amor

10 abr. 2013

Tranquimazin


Calma ansiedad asociada a síntomas de depresión. Ayudan a conciliar el sueño, se puede considerar “sedante”.

Bien, es triste compararte con un fármaco, pero TÚ eres mi tranquimazin. Y van tres noches durmiendo gracias a tu recuerdo. Ya van varias semanas sin esa opresión de ansiedad. Por no hablar de la energía que me embriaga  cuando estás cerca. La desventaja de este “tratamiento” es que los periodos son irregulares; puede ser una semana sin saber de ti, dos ó solo cuestión de días. Ahora entiendo porqué tanto empeño en extender recetas con cada fármaco.
Surte efecto, pero mis sueños son de lo más extraño. Recuerdos violentos ligados a un marco muy cercano y familia. ¿Debería huir de mis realidades?


Y, por primera vez desde que creé el blog, firmaré con un mensaje corto pero sincero








Enamorame, amor

8 abr. 2013

Paz


Respirar con el suelo pélvico? Contar ovejitas? Nada de eso me vale ni me valdrá para conciliar el sueño. Esta madrugada, desesperada por descansar, he imaginado que mi colchón era tu espalda; ha funcionado. Y también en el tatami he imaginado que era el peso de tu cuerpo el que sostenía mis hombros y mis piernas, tu aliento el que rozaba mis articulaciones; y he podido respirar sin dificultad, se han pasado los cuarenta y cinco minutos como si fueran diez. No he sentido ningún tirón, ninguna sobrecarga; porque tu aportas a mi realidad una calma imperturbable, lo sabes. Conozco y adoro tu ironía, y, más aun, tu lado cariñoso. Me parece que muy pocas personas saben de su existencia, pero yo no concibo una vida sin esa paz.

7 abr. 2013

Distancia


 
Por muchas canciones que se titulen así, ninguna equivale al significado que tiene para mí. El diccionario se empeña en atribuir tal término a desigualdades físicas, pero yo prefiero utilizarla para constatar diferencias emocionales. Ayer mismo estuve a tan solo tres metros de la persona que más lejos está y estará de mí, a la vez que tú estabas al doble de distancia. Tú, que no necesitas NADA para estar dentro de mí. Tú, que con solo respirar ya me invades.

Y me doy cuenta de que Rhonda Bryner lleva toda la razón en su libro El poder. “El amor es la mayor fuerza del universo” Todo lo puede; Y “Todo lo que puedas imaginar, puede ser real”, de ahí ese video que defiende los amores improbables. Lo nuestro no es ni tan siquiera improbable. Esa pequeñísima dificultad, la edad, es una carcajada. Qué más da. Al amor no le importa eso, cualquiera lo sabe. Aun no sé cómo, ni cuándo porque no tengo ninguna prisa (ya sabes, el amor todo lo espera), pero te voy a enamorar; no te voy a presionar, pero es que SÉ que tú también sientes algo diferente a todo lo demás. Sé que podemos ser felices como algo más que amigos, sé que puedo aspirar a algo más que tus abrazos y que el destino crea encuentros y reencuentros por algún sentido. No me avergüenzo, te quiero, te voy a esperar, voy a luchar y, mientras tanto, voy a sonreír.

6 abr. 2013

¿Inseguridades?


Ser víctima del paso del tiempo y verlo pasar, ajeno a mis caprichos. No saber qué decir, qué hacer ni qué sentir. Dudar de todo.

Pero todo cambia contigo.

No dudar de NADA. Rechazar cualquier intento de consejo; para qué, si nadie sabe cómo soy ni cómo siento por ti. Por una vez, estoy segura de mí misma. No pienso ser la niña ilusa y absurda que tenía miedo de quien no lo merecía y no temía de quien debía. No me voy a avergonzar de sentir lo que siento; sí, estoy enamorada de ti, por muy difícil que sea conseguir igualar la balanza. Y nadie, que no sea tú, tendrá el derecho de derribar mi sonrisa.

5 abr. 2013

Por fin


Jamás creeré en el horóscopo, pero este año está acertando mes a mes. Enero depresivo, pequeña mejora en el segundo mes… y un abril rebosante de felicidad. Porque habla de un estado de ánimo individual, y yo ahora estoy muy feliz. Podría serlo más, vale, pero implicando a otras personas. Ahora sé lo que quiero, te quiero a ti, quiero que un día me mires a los ojos y leas todo esto; que me abraces, como siempre o más aun. Quiero enamorarte, quiero perderme más que nunca en tus ojos.

Tengo que darte las gracias, a ti, al destino… yo qué sé. Porque por fin he visto que tenía que pasar página, me ha costado mucho cambiar el chip en todo lo que escribo, enfocar hacia alguien real. Y ahora te tengo a ti, porque siempre has estado ahí. El año pasado, cerca de mi cumpleaños, apenas nos conocíamos, pero recuerdo que estabas. También estabas ese día en que me apoyaste para superar mi fobia. Estuviste esa noche de frío. Y estás en mi mente todos los días. Contigo veo que cada momento es único, que cada idiotez tiene un valor incalculable. Y que una de esas idioteces es la lluvia, esa que tan triste me ponía; “Parece que va a llover significa que me quieres”. Otra idiotez es un regalo que me hicieron estas Navidades, un regalo que tiene parte de su historia contigo. Pero tú no hace falta que me regales nada (físico) porque con que existas y sonrías tengo el mejor regalo del mundo.

4 abr. 2013

Lo tengo claro


Hablar contigo tiene el poder de relajar mi pulso, igual que tu ausencia me produce taquicardias hasta de 173/min. Saber que siempre estás ahí me dio la necesidad de hacerte ver que yo también, siempre, bajo cualquier circunstancia, estaré para ayudarte; poco importa si llevas puesto mi regalo o no.

Me siento muy absurda, sabes? Pero no tengo dudas de lo que voy a hacer. ¿Cómo? Aun no lo sé. ¿Cuánto tiempo? No me importa. Pero no me pienso rendir con facilidad. “El amor todo lo puede”. Te pienso enamorar, para que deje de importarte esa diferencia marcada por nuestros DNI´s. solo puedo decir que tu actitud me hace perder la razón. Tu serenidad, tu predisposición, la paz de tus ojos, tu delicadeza al rozar mi muñeca. Nunca dos palabras pudieron significar tanto, nunca mi corazón ha tenido algo tan claro, ni tampoco he tenido la seguridad de que te quiero y te necesito en mi vida. Canciones cobran sentido, videos de series o películas cobran sentido, el DESTINO cobra sentido. Y, aunque a veces nos tengamos que equivocar para aprender, no me importa caerme ni tan siquiera romperme en pedazos si es intentándolo contigo.

2 abr. 2013

Malas influencias mutuas


Siempre es bueno mantener contacto con esas personas que han marcado un antes y un después; se pueden romper las rutinas. Se puede ir al mismo bar de siempre. Se puede tomar gominolas aun no siendo goloso. Se puede beber cervezas. Se puede hablar de familia. Se puede buscar besos. Se puede cantar el cumpleaños feliz a coro con algún camarero. Y, cómo no, se puede mal influenciar a partes iguales.

Me había propuesto escuchar, más que hablar; de hecho, aun siendo improbable, habló. Pero la típica pregunta “¿Qué tal de chicos?” abrió la caja de secretos. Se lo dije todo, absolutamente todo. Nuestra historia, cada frase cruzada, cada circunstancia… y, como buen camarero (léase psicólogo), me dio tres posibilidades. También sentenció mis sentimientos, ésos que ni yo misma tenía claros. Y, cómo no, salió una gran frase de Pitbull: El que ama, sufre. El que sufre, lucha. Y el que lucha, gana. Esperemos que tenga algún sentido. La circunstancia de la edad le pareció patética, él mismo tuvo alguna relación con diferencias más evidentes. “No seas tonta, se ve que estás loca por él”. De hecho yo le dije que tenía muy claro que lo que tuve con él fue calderilla. Si me dijeran que tengo que ir a China, perder mis estudios, mis amigos, mi familia… TODO, para tenerte, ya estaría sacando el billete. Tampoco me vale “a lo mejor se te hace tarde” porque, antes que mi necesidad de tenerte, opto por tu felicidad plena. No me importa ser tu segundo plato, ni tercero, ni cuarto, ni sexagenario. Quedar con él me ha servido para relajarme, divertirme y, sobre todo, para subir mi autoestima. Pero también para aclararme con respecto a ti. “a) Estás loco por mí b) Eres gay ó c) Estás con otra”. B imposible, y la C es poco creíble.

A pesar de haber despertado con moratones en los labios, tengo claro que este sentimiento existe y puede tener un sentido

1 abr. 2013


¿Sabes? Ya dije que este año no me estoy sintiendo sola en ningún momento. Es un día más, sin ti. Pero sin esa sensación de incomodidad; claro que es incómodo, claro que negaría todos los regalos del mundo si pudiera recibir un abrazo tuyo. Pero soy realista, así que, dentro de lo posible, todo está bien, todo es normal. Notar suelo de tatami bajo mis pies, mis piernas y mi espalda se está convirtiendo en una costumbre. Y me gusta. Quedar con esa persona para tomar algo y compartir risas me parece bueno. No depender de su asistencia para que pueda ser una gran noche me parece adecuado. Y también me parece positivo que no me entren cosquillas cada vez que Carlos me corrige la postura de la espalda.

Odio y adoro que siempre esté metiéndose conmigo; me saca de quicio, pero me encanta que no me ignore. Gracias por ayudarme, estrellita.