Ayer no estabas. Pero, aun así, sí estuviste en mi
pensamiento, como cada día. Es más, hubieron unos minutos en los que opté por
reflexionar sobre ti. ¿Qué tienes? ¿Qué me gusta de ti? ¿Soy celosa? Por
partes: Tienes el poder de darme paz, sin importar todo lo demás; tal vez por
eso ayer eché en falta tu cercanía. Me enamora tu tranquilidad, tu
transparencia. Y no me considero celosa. No te quiero exclusivamente para mí,
deseo que seas feliz. Por mucho que pueda dolerme, medio corazón se alegraría
de que fueras feliz, aunque el otro medio estuviera condenado a retorcerse de
dolor. Es algo nuevo que he conocido del amor, y curioso. Ayer, mi mejor amiga,
la primera que supo lo que siento por ti, me preguntó qué tal contigo. Yo le
dije que bien, que a veces hablamos, pero que hacía ya varios días que no sabía
de ti. Y que me habría hecho ilusión verte allí; una especie de adicción, pero
nada preocupante. Entonces ella declaró la idiotez mínima que aparece en mi
cara al hablar de ti. No hubo más conversación. no importa. Hasta que llegué a
casa, es más: hasta que me dormí, pensé en ti. Y ya no sé si rezar o
simplemente dejarme llevar. Quiero oír tu voz sin necesidad de llamarte, quiero
que me propongas vernos o tomar un café, quiero estar cerca de ti, quiero no
tener miedo, quiero compartir ese “inventario de recuerdos”, quiero hacer
realidad TODO lo ya escrito en entradas anteriores. Y recuerdo un comentario
que me hizo un amigo. Siempre he querido ir a Roma, pero me gustaría hacerlo
contigo. “Porque Roma es el lugar perfecto para enamorarse”. Pensar que todo
empezará en un marco rebosante de arte, de amor… me dará seguridad, más aun de
la que tú me das. ¿Eso existe? Supongo. Si algo aprendí contigo es que todo es
superable; un fin de semana, una fobia, hablar de cierto lugar e incluso el
miedo a enamorarse.
Siempre he sentido nervio al pensar en despertar al lado de
un hombre, pero tengo la intuición de que, si cobrara sentido contigo, no habría
nada ni nadie en el mundo entero tan complacido. Ya sé que hay miles de
posibilidades dentro de una cama, pero contigo no hay miedo.
Enamorame, amor
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