31 may. 2013

Verano





Necesito estar contigo, Caramelo. No hace falta que me abraces ni que me digas nada en especial; solo estar contigo, desconectar. Hay épocas en las que todo parece salir mal, ya no es por gente que moleste sino por distancias, abandonos. Se supone que los amigos arropan cuando hay frio, pero han decidido olvidar mis súplicas de ayuda y reclamar mi “compromiso” con ellos. Sé perfectamente que la amistad consiste en dar, no solo recibir, pero esto es como una hipoteca; antes del desahucio hay un plazo mínimo para no ahogar a dicha persona. Bien, pues pasa igual. Tú, por mucho que hables de mis traumas, no metes prisa, porque no puedes pretender que viva a tu antojo. Como nadie puede ser superior a otro igual.

Tampoco quiero “huir”, es una pausa. Nadie puede hipotecar una vida sin ser de mutuo acuerdo. Solo pido un tratamiento, tal vez un mes, dos… Nadie asegura el tiempo de una “rehabilitación emocional”. Y no por usar este término quiero acusar daños a terceras personas; asumo mi responsabilidad al encapricharme y soñar.

Será un verano como los de antes: sin planes, sin ataduras y con el mínimo miedo posible. Dejaré el miedo arrugado entre mis sábanas. Comeré platos italianos, procuraré no emborracharme, tostaré mi piel bajo el sol y procuraré no llorar.























Enamorame, amor

27 may. 2013


Lo siento, Caramelo. Cada vez es más difícil no ser insegura y perder miedo; tranquilo, no es por quién piensas. Ya hablaremos de ello, si quieres. Puedo decir que esta mañana era impensable que hiciera mi rutina deportiva, pero necesitaba salir, me ahogaba en mi casa. Fíjate si ando distraída, que ni sabía que estamos en la feria del libro: descuentos admirables en mi droga. Y también había olvidado que J. está de vacaciones. El trayecto de la parada de autobús hasta mi primer consumo ha sido digno de estudio; la maldita ansiedad que bien conoces disminuía cualquier sonido de mi entorno y mi equilibrio era comparable al de un bolígrafo. Lo triste de la situación es que, ya frente a una taza de té verde, el aire había desaparecido; pedí al camarero una bolsa para recuperar el aliento.

Conclusiones: Él no es tan poderoso como otros asuntos, de hecho no es NADIE. Te hice caso, mi temor va disminuyendo cada día.

26 may. 2013

Una tontería más


Hola, de nuevo. Sé que he estado un par de entradas sin dirigirme a ti, pero me he dado cuenta de que los “muy amigos” son demasiado importantes para tratarlos como a uno más. Hoy, tratando de desahogarme, he terminado pensando en ti. Porque, por muchas veces que ya me aconsejaron, no hice caso hasta que me lo dijiste tú. Tú, que apenas me conoces, dijiste verdades como templos. “Eres insegura”, “Tienes miedo” y “Supera tus traumas o te irá mal” resumen la esencia de porqué tengo que pasar página y dejarme de chiquitas. Un lenguaje demasiado ordinario para este blog, pero he de aprovechar mi sinceridad sin filtro. Soy incomprendida con la gente que, en teoría, son mi descanso y parece que me toman por loca; tú, en cambio, me medio-entiendes, me aconsejas sabiendo de lo que hablas “Ignórale” y, en cierta manera, me aseguras tu permanencia. “Quien dijo amigos, dijo amor” lo escribí en un mal verano, pero es cierto. De menor intensidad al romántico, por supuesto, pero mucho más cómodo, más fraternal, más protector. Tras ese “desahogo”, me han entrado unas ganas tremendas de verte y hablar contigo; no NECESITO tu compañía, pero lo haces mucho más fácil. En cambio me toca  estar una semanita, tal vez más, conformándome con frases escritas, no hay problema. Los pequeños detalles son los que valen, y cada recuerdo de ó sobre ti es un tesoro porque me recuerda que no estoy sola en esta batalla. Sé que voy a ganar porque estoy luchando contra un puto gusano; el fallo es que este gusano tiene dientes. Las mordeduras cicatrizarán, no te preocupes, pero, mientras, hay dolor.
“Tranquila, Marina” me ha dicho Océano; lo agradezco mucho más de lo que pueda creer. La última vez que nos habíamos visto, ignoró mi queja hacia cierto comportamiento, pero hoy ha visto que es algo demasiado brusco, tú ya lo sabes, y sus ojos han vuelto a mecerme, no ha sido un efecto inmediato, pero ha funcionado. Ahora estoy tomando café, para terminar de combatir esta tontería.




































Enamorame, amor

25 may. 2013

Quien dijo amigos dijo amor


He estado casi un mes desconectando de todo, de mi entorno social habitual, sabiendo que la otra opción provocaría caries, y he sacado conclusiones; el océano no es TAN positivo, a veces es mejor desprenderse de los orígenes y dejarse fluir. Y lo que me queda. No quiero menospreciar a Océano, eso nunca; sólo que es bueno buscar otras huidas de la realidad, y las seguiré teniendo. Nunca había sentido tanto interés en la diversidad de platos que puede haber en una misma cocina; eso solo puede tener una explicación, y no es la fama que tiene Roma. Sí, sigo soñando con conocer esa ciudad y dejarme impregnar por el arte que habita en cada esquina, pero también para degustar los famosos helados y batidos. “Roma es el lugar perfecto para enamorarse”. Y mucho más.

Aunque no necesariamente tiene porqué ser Roma; en mi ciudad hay un rincón que representa todo el arte gastronómico y artístico de la capital italiana; rincón al que tal vez vayamos este verano. Roma no es todo amor romántico.

24 may. 2013


Puede que todo lo que necesitaba era estar sola. Disfrutar de media hora completamente sola en una sala insonorizada, en teoría, disfrutando de una clase virtual en el gimnasio. No ha habido mucha diferencia de mis costumbres, pero he podido mascullar en ciertos minutos contra esas personas que desearía se esfumasen; fácil solución: descargar cada insulto y cada golpe físico en la velocidad de los pedales. Recuerdo que le prometí no estar mal, de hecho mañana compartiré espacio con él, y el domingo también. No sabría decir por qué no estoy dirigiendo esta entrada a nadie. Tal vez porque sepa demasiado bien que NADIE, por muy amigo mío que sea, comprende la liberación que he sentido esta mañana; el video estaba en inglés, y qué. Esta misma mañana me han dicho de ir a aclarar las verdades, pero le hice caso. No merece que me caliente la cabeza; demasiadas malas palabras han salido ya de mi boca, por su culpa. De mi boca y mi corazón, que es lo peor.

Y puede que hace un par de días me sintiese insegura y confundida, pero ahora puedo decir bien alto que, no sé por qué, quiero estar con él; los amigos están para acompañar la soledad, dicen. Me hace bien vivir días concretos sin filtro.

23 may. 2013

Pura fantasía?


Este blog es romántico, sin amor no es nada, por eso muchas veces tiño la realidad. Es algo que quiero que sepas, porque es importante. Terminada esta aclaración, seguiré tiñendo de amor mis pensamientos.

Puedo tocar con las yemas de mis dedos la superficie de un mundo mágico que me espera, contigo. Puedo inspirar el ardor de amor de tu mirada y expulsar cualquier mala experiencia. Porque solo tú tienes ese poder. Siempre hay barreras, y puedo alegar a la distancia de tu cama a la mía, a los mensajes no contestados.

¿Sueños? Como cualquier princesa que espera ser rescatada de su torre, de su miedo contra dragones y brujas que la hechizan con pócimas tóxicas, espero despertar una mañana y ver tu silueta a escasos centímetros de la mía. Tal vez sea un cuento muy lejano a la realidad, pero es el mío.
















Enamorame, amor

22 may. 2013

Promesas


Fue una promesa rápida, pero, como cada frase que intercambio contigo, quedó grabada a fuego. El sábado estaré con mi segunda familia, no me importarán su cercanía ni sus puñales verbales; te echaré de menos, eso sí. De hecho ya echo de menos esa combinación de Hugo Boss y tu fragancia personal, tus ojos y tu voz dándome paz en forma de consejos.

Por otra parte, tengo un Post-it en mi mente que me recuerda cierto comentario que tengo que hacerte, por eso quiero hablar contigo; cuanto más personal sea la forma, mejor.













Enamorame, amor

21 may. 2013

Desnudar el alma


Es un término que utiliza uno de mis autores preferidos para definir el acto de escribir. Siempre lo he hecho en este blog, pero CONTIGO es algo continuo. No consigo ocultarte nada, podría decir que estoy desnuda; pero no tengo frio. Me gusta saber que conoces cada curva de mi cuerpo, cada defecto (personalidad, inseguridad). Y tú… puede decirse que también vas ligerito de ropa. No estamos iguales, pero cada vez nos vamos aproximando más. Las distancias, las diferencias, se acortan día a día.
















Enamorame, amor

19 may. 2013


Volvemos a acortar las distancias. Y esta vez, mientras estudiabas tu temario, procuré mantenerme al margen, pero sabes que tus ojos ya me tienen captada, y por eso hubo segundos sueltos en los que miraba tu cara relajada, con pequeñas ojeras, atenta a lo que estudiabas; nunca te había visto tan… tú. Tal vez no seas así también estuvimos un rato hablando de ti. Sigues siendo transparente y es otro factor que me gusta, la sinceridad, la transparencia, me parece básica para cualquier tipo de relación: amistad o lo que sea.

También vimos una película, CJ7. La elegiste tú y en ciertos momentos de la película mis ojos brillaron más de lo habitual, no sé si te fijaste. Hubo helado de chocolate, a pesar de que a ti no te gustara. Hubo cena. Y hubo ese olor a Hugo Boss que, por mi pasado, siempre me ha disgustado… pero pasa como con J. Una fragancia varía según el olor corporal de quien la use; y contigo me gusta. No sé cuándo volveré a verte, pero me da igual.

Me alegra haberte conocido, a ti, con tu espontaneidad, tu carácter, tu respeto, tu seguridad, tus ojos…


















Enamorame, amor

16 may. 2013

Amigo :)


He aprendido a ser feliz sin la puta necesidad de tener medio corazón cancelado. Siento mis malos modales pero es lo que siento. Tú me has abierto esa oportunidad a ser totalmente sincera y no tener miedo de si voy a caer mal. Soy así, un saco de contradicciones. Yonki del amor pero con mucho miedo a recaer. Apasionada al deporte que no controla el límite del alcohol. Pero, ¿sabes? No me importa, ya no tengo el miedo de antes. Sí, el alcohol me hace muy vulnerable porque hace que mi armadura desaparezca. Pero no he de temer porque siempre hay alguien conmigo. En la última ocasión, tú. Sí, tú. Caramelo, parte de océano, dos sobres de tila y el que dormía mientras los demás comíamos. Sigo teniendo muy en mente que quiero actualizar mi lista de abrazos, sigo pensando que tú puedes ser un gran abrazador, sigo, sigo, sigo…

¿Hay algo más inocente que soñar, desear, recordar? Tampoco tengo nada TAN especial como para recordar continuamente. Hace un par de años me estremecía al oler cierta colonia masculina, igual que al ver su chaqueta. Y sé que una prenda tuya es blanca con sutiles cuadros negros, pero no hay nada más; simplemente sé que es tuya. Tranquilo, esa chica que sufría ansiedad, que se quejaba mucho, que dejó el plato de arroz a la mitad y que se ilusionaba demasiado rápido ha cambiado. Le alegra ver que no hay prisa en nada, que no habrá anticipos exagerados. Perfecto para evitar dolor innecesario y rencor, que es lo que más me podría preocupar.

En definitiva, no quiero ser repetitiva, pero GRACIAS. Como buen amigo me has hecho sonreír en una época gris; no lo voy a olvidar, Caramelo.

14 may. 2013

Gracias, no tengo prisa


Es curioso. Este blog siempre ha sido mi válvula de escape, mi manera de gritar lo que no me atrevía a decir. Pero ayer, poco después de actualizar, hablé contigo, sin tapujos. Puedo contarte TODO, no temo tu reacción. Que voy deprisa, lo sé. Soy así; impulsiva contra todo pronóstico. Muy pocas veces pasa esto, porque soy de naturaleza insegura, eso ya lo sabes. Pero de ti me fio. Tienes algo, además de tu palabra, que me indica que eres de natural bueno. No engañas, no das falsas esperanzas, no ocultas… simplemente vives, sientes.

Y es justo lo que yo debería hacer, lo que debería haber hecho siempre. Tanto miedo, tanta inseguridad, tantos secretos… Gracias, otra vez. Gracias por ser mi amigo, por aguantar mi borrachera, por tener el poder de mezclar los orígenes del universo con el dulzor del caramelo; solo tú puedes. Tampoco es océano… intuyo más un verde esmeralda con puntitos que recuerdan al caramelo. Me gustan.















Enamorame, amor

13 may. 2013

Ansiedad?




Soy consciente de que podría haber dormido en tu cama. Pero es que me parece un plan perfecto para desquiciarme. Habría aspirado el olor de las sábanas y abrazado la almohada con fuerza, como habría hecho contigo. Ayer no soporté estar sin dormir, y me metí a la cama un par de horas. Pero creo que fue el tiempo justo para desconectar como es debido, para remarcar en mi memoria el tiempo que pasé allí, a tu lado. Antes podía decir que “me atraías”, pero ya sabes que yo soy más profunda, necesito conocer a la gente, y puede que eso sea lo que pasó el sábado. Te he conocido y me gustas más. Me gusta tu naturalidad, tus ojos… porque ya no son solo Caramelo; con la luz del sol toman un color extraño, algo verdoso pero que tampoco es color miel. Me encantan. Podría decirse que me he enamorado de tu mirada, pero solo eso. En conjunto me gustas, mucho; ahora soy yo la que está interesada en compartir recuerdos contigo. ¿Sabes? Cuando dormías en el sofá mientras comíamos, a ratos te miraba y me preguntaba: ¿qué sueñas? Me gustaría protagonizar, al menos, uno de ellos. Adoro y detesto mis contradicciones emocionales; sé que no estoy enamorada de ti, pero veo tu nombre con el puntito verde y me entran cosquillas en el esófago. También me acuerdo de un blog, de hace tiempo, en el que criticaba la expresión “echar de menos”; a veces no hace falta haber conocido algo para echarlo en falta, y es lo que me pasa con tus besos. “Si me muerdo los labios es porque echo de menos los tuyos”. Hacía casi dos meses que había abandonado esa costumbre de nerviosismo, pero ha vuelto. De hecho recuerdo que la retomé la otra noche, a un par de metros de ti. No sé si te fijaste, pero ahora entiendo que esa noche quería besarte. Necesitaba sentir tus labios sobre los míos, y tal vez por esa ansia no logré descansar. Y tal vez, también por eso, cuando entraste por la puerta me olvidé del cansancio y sonreí.

¿Y ese abrazo que dije que necesitaba? ¿Por qué no te lo di? ¿Por qué no te lo pedí? Se supone que el alcohol ayuda a desnudar corazones, pero yo callé más pensamientos que nunca. Entiendo perfectamente que no fuera el día adecuado para hablar. Pero por eso mismo necesito hablar contigo. Sé que las cosas hay que hacerlas a la cara, pero el mero hecho de compartir palabras escritas ya es algo. Por eso estoy nerviosa, nada más. Es ansiedad, pero esta vez no es desagradable.



















Enamorame, amor

12 may. 2013

22 horas sin dormir



Tras el trayecto en coche, no estaba mareada. Presioné el timbre y me abriste tú. “Hola” Dos besos. “Ven, que te enseño la torre”. Subimos setenta y cinco metros de altura mediante unos escalones terroríficos; cada cierto tiempo, tenemos que parar a recuperar el aire y cercioramos que ambos sufrimos leve taquicardia. Ya arriba, contemplo la vista; es más, me quedo con el horizonte teñido de verde.  En el descenso te pido que me des seguridad, que me des la mano; ya al bajar, comentas que soy insegura. Qué novedad. Aun no está lista la comida, y decides invitarme a un pincho en un bar. Un mega-pincho, mejor dicho. Al final quedó la mitad abandonada sobre la barra. La verdad es que hablamos de muchas cosas personales. Prefieres no comer, y te tumbas en el sofá. Yo, mientras, como frente a Sergio (hacía mucho tiempo que no podía decir esto). Tú sigues durmiendo y yo decido bajar a disfrutar del sol que abrasa las calles. Un cafecito con hielos. Y nos volvemos a ver. Has quedado con unos amigos, y me propones que me una. No estaba en mis planes consumir ciertas sustancias líquidas, en realidad no importaba mucho: solo el valor de volver a beber dicha mezcla. Risas locas antes de cenar. Más tarde, riñas: “Ese vaso me lo he agenciado”. Tres vasos, el último bebido muy rápido. Empieza a hacer efecto. Larga caminata en busca de un amigo, creo recordar. Otra caminata. Libertad; para mi sorpresa, no habrá que salir corriendo en ningún momento. Un tropiezo; pequeña torcedura de tobillo, clásico. Seguimos caminando. Llegamos a nuestra primera parada. Nos “hidratamos”, sobre todo a base de risas y vaciladas. Las luces de las farolas bailan. Reanudamos el camino, esta vez hacia un futbolín – no emocional  -. Me hacen gracia varias canciones, las echaba de menos. Aunque en realidad no percibo con mucha nitidez la letra, pero las conozco. Estacionamos a unos cincuenta metros del bar; más sinceridad, más cercanía, una confesión más cercana. Pero vuelvo a casa y tú sigues disfrutando de tus amigos. Decido no dormir, prácticamente esperarte a que entres por la puerta con tus amigos y un desayuno un tanto extraño. Me entra sed y, a ciegas, llego a la cocina. Poquito después, entrais vosotros se me nota en la cara las horas sin dormir, el cansancio y parte del aburrimiento, pero decido acompañaros con un café cortado. Mi risa se ha vuelto histérica. Ya poco importa el grado cómico de los comentarios. Rio a lo loco. Gracias por este dia. Creo que nunca lo había pasado tan bien con gente tan nueva para mí.



















Enamorame, amor

10 may. 2013

El cóctel de emociones se adelanta


Hola, caramelo. Sé que mañana voy a estar contigo, aunque para ello tenga que levantarme un poquito antes. La verdad es que tengo muchas ganas porque sé que tenemos que hablar, aclarar las cosas. ¿Somos algo más que amigos? ¿Cuánto? Sé que no debo compartir contigo ciertos “ataques”, pero me va a costar. Hace ya una semana y media que pensé que un abrazo tuyo me vendría bien,. Pero esta noche lo he pensado mejor. Creo que lo necesito. Aunque sepas la mitad de mis preocupaciones, no importa. Intuyo que puedes ser un gran abrazador, y mi lista lleva ya un tiempo sin ser actualizada. Pero, claro, no te lo puedo pedir así de primeras. Recordemos la primera regla “Será regalado. No pedido.” ¿Saldrá de ti dármelo? No lo sé porque no te conozco en ese aspecto; ojalá sea un sí. Ya me has dicho que estarás conmigo, en parte para evitar que me dé vértigo subir a esa torre. Es bonito pensar que voy a subir acompañada; tal vez no estemos solos, eso no es previsible. Pero me da igual. “Habrá que superarlo”. Lo siento por Océano, pero esa frase suya cobrará algo de sentido contigo, Caramelo. Hay tantos miedos que tengo pendientes de superar. No puedo pensar en nada que no sea el presente contigo. Tal vez incluso pensar en mañana sea de locos. A esta hora ya llevaremos largo rato, juntos; tal vez hayamos aclarado algo, tal vez estés en la lista actualizada. Tal vez, tal vez. Qué chorrada.

Dentro de este “anticipo” a la realidad, creo que estoy yendo bien. Pies sobre tierra, planificando sólo a muy corto plazo y sin agobios al hablar contigo. En cierta manera me das tranquilidad, pero no me asusta. Ya lo dije; hablar contigo por teléfono no alteró ningún tipo de emoción, fue como si nos separasen cien metros.

Sé que tendré que limitar mi sinceridad si me preguntas por mi ánimo, pero lo haré sin ningún problema. Sé que hemos congeniado bien, pero que todo requiere un tiempo mínimo. Sé que no deberé llevar leguins, por si acaso. En definitiva, sé que mañana será un día cargado de emociones, puede que cambien muchas cosas.



















Enamorame, amor

8 may. 2013

He parobado. Ahora te toca a ti :)


Es lo último que he compartido contigo. Es cuestión de días que nos aclaremos un poquito. Y eso que nunca me han gustado los autobuses.

He de confesar que tenía inseguridades, una mezcla de nervios y miedo hacia ese examen. Pero he podido con el dichoso proceso técnico, igual que tú podrás con tu examen. Y, como decía, este sábado nos aclararemos, porque mensajes escritos sumados a laguna llamada telefónica no valen de nada. Necesito compartir tiempo y espacio físico contigo; comer juntos, café o lo que queramos y dar una vuelta. Hablar en definitiva. No quiero dejarme ilusionar por meras ilusiones ni refranes.












Enamorame, amor

7 may. 2013

Simples ilusiones




Estoy hecha un lio. Se supone que estoy perfectamente de ánimo porque veo que no soy tan impar en esta vida y que ciertos sujetos no merecen mi pánico. Pero en esos momentos en los que desconectas, a veces tardas en volver a conectar con la realidad; ves a alguien y le tratas como tu corazón necesita tratar. Un gran deja vú. Entiendo que quien acompañaba al “portador de mi recuerdo” pueda haber pensado que estoy loca, aun respetando el brillo de mis ojos acompañado de una sonrisa. Pero diez segundos después he roto a llorar, aunque he luchado contra ello. Y ahora otra vez; solo que ahora tengo mi osito de peluche abrazado. De hecho no consigo escribir más de una frase sin llorar… ¿por qué? Se supone que estoy bien, que no tengo miedo ni frío, porque está conmigo; y también porque mi vida por fin tiene algo de color. “Es bueno llorar”, dicen. ¿Es bueno aferrarse a un recuerdo y dejar que la vida fluya ajena a mí? No va a ser para nada justo que cargue a “Caramelo” con esta paranoia, ni a “Océano”, claro. Ni siquiera termino de ver coherente explicarle mañana “el acompañante del portador”. Ha sido algo puntual, ¿y? Se supone que esta persona debe conocer mi salud física y parte de psicológica. Que sepa porqué hoy ha visto mi sonrisa, ya que sus clases no se quedan solo en el tatami.















(por favor)
Enamorame, amor

6 may. 2013

Carta a destinatario anónimo



Quería darte las gracias por animarme, por cada vez que me llamas peque o guapa; también por darme ese empujoncito para vencer los ataques de ansiedad. Ayer oí por primera vez tu voz al otro lado del teléfono, y no estaba nerviosa. Un día antes compartí estancia con “Océano”; y la cosa cambia mucho. No tuve ansiedad, pero no gracias a él. Es uno más, sin ningún extraño poder sobre mi ánimo. Y me pone nerviosa ver que tú empiezas a darme paz; no nerviosa sino loca. Porque no quiero correr, pasito a pasito mucho mejor; puedo pensar que, vale, me cambias, pero, en lugar de paz, prefiero llamarlo tranquilidad. Prácticamente es lo mismo, pero suena mucho más natural. Sigo fantaseando con cierto comportamiento tuyo, intentando que se ajuste a lo que yo quiero. Me estoy ilusionando, lo sé, y no lo soporto. Pero es que te lo estás ganando a pulso, por ahora; me tratas de manera dulce sin dejar al margen la realidad y, como ya he dicho, me has dado el empujoncito que necesitaba para reconocer que la situación no merece que me hunda. Es una tontería, pero lo valoro muchísimo, tal vez más de lo necesario. Quisiera que tuvieras accesibilidad a otro tipo de comunicación.

Y sé que ahora eres tú el que necesita un empujoncito para un pequeño avance, no se me olvida; por eso te transmito toda la suerte que cabe en frases escritas.
 
 
 
 
(Vuelvo a firmar cada entrada, aunque no estoy segura de que sea lo más adecuado)
 
 
 
 






Enamorame, amor

1 may. 2013

Tenemos que hablar


Me parece que si los “Tenemos que hablar” se hicieran intercambiando textos escritos todo sería más sencillo, habría menos miedo.

Hablamos de “Caramelo”. Lo siento, aun no tiene otra manera de ser nombrado. Le he contado lo esencial que me inquieta, considerémoslo un aviso. Y parece que no le importa. Me creo que sea bueno y que no me falle, por ahora; pero ya le he dicho que no puede decir “nunca”. Sigo pensando que sería extraño. Cuarenta minutos en coche, cierto “obstáculo” conocido. Pero tiene razón, tenemos que vernos otra vez; y hablar, hablar mucho. Aun no nos conocemos lo suficiente para ponerle un nombre a esto. Ambos tenemos un pasado oscuro, y podemos intuir parte, pero no sabemos a ciencia cierta. Percibo su prisa, tal vez solo por saber esa gran rareza mía; tal vez era preocupación, tal vez, como dice, quiera cuidar de mí o tal vez sea impaciencia natural. No lo sé.

La verdad es que nunca había sentido tanta ansia por acortar distancias; tal vez porque nunca había tenido porqué hacerlo. Siempre me han valido las conversaciones por escrito, más o menos. Pero no me vale. La magia de “Caramelo” está en sus ojos. Necesito verlos o, al menos, sentirlos cerca. Me da paz, como el océano, pero una paz lógica. “Océano” era una paz aplastante; no es normal que estuviera tranquila con P cerca. Y dicen que los tsunamis son precedidos por esa misma calma aplastante. “Caramelo” es distinto; logra que pierda parte de mi miedo, pero no lo hace desaparecer. Con los pies en la tierra, como tanto dicen.