31 dic. 2015

Una noche más de recuerdos

Huevo batido, pimiento bañado en harina, copas de tinto a la mitad.

Me quedo con los pimientos.
No olvidare mis primeros dulces cocinados, rosquillas. Revolcándome en el suelo, imitando al lobo feroz.
Lo mejor es que no necesito meter miedo a nadie.

La defensa emocional, la muñeca de porcelana con dientes, deja de ser agresiva para ser una cualidad más, como la capacidad de aguantar la respiración bajo el agua.

Me he prometido no echar de menos, no verter gotas de mar, motivos de origen que son recuerdo.

Prefiero soñar, prometernos promesas instantáneas, como besos, abrazos o tequieros.
Nunca hipotecar a personas con sentencias personales, individuales.

Esta vez no compararé con primeros capítulos, no habrán horquillas que quitar.

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