24 feb. 2016

Un secreto para un recuerdo

Me prometí no volver a escribirte, pero estoy temblando y no es de frío.
No quiero que Facebook o Twitter tengan esta entrada así que quedará entre blogger y yo.

Asumí que no eres más que un recuerdo, y llevaba meses sin sentir esto, pero no quiero saber nada, ni decir.
No quiero que me abracen, ni que me toquen el hombro, ni que me inviten a cafés.

Sé que no eres más que un recuerdo, pero te echo muchísimo de menos.
Óscar me lo dijo una vez y rompí a llorar.
"Algún día estaremos todos."
Os conoceréis, volveré a sentir tus abrazos y a ver tus ojos, los más bonitos del universo. No sé a quien me dirigiré primero, pero sabes que tu eres un trozo de mí que no es comparable a nada. Eres el niño de mí infancia, el niño más aventurero que he conocido, como un loco saltando por la montaña, abriéndote heridas jugando en el recreo.
Nunca olvidaré cuando nos metíamos debajo de tu escritorio y merendábamos galletas con chocolate.
Inevitablemente, me acordé de ti el lunes pasado cuando me torcí el tobillo; fue en una una de tus clases, justo encima de mí primer aula de ballet.
Por qué te escribo, si ya no creo que te llegue nada de lo que siento?
Una vida complicada.
Me acuerdo demasiado de lo que no tengo.
De mis topes.

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