15 sept. 2016

Compensa

Una semana después, por no decir 2 años, te lo he dicho.

Una locura más de tantas que han habido en mi cabeza.
Será por tiempo, llegado y por llegar; pero, como en todo lo demás, es cuestión de entendernos y adaptarnos.

Si una pizza tiene queso, no es para mí.
Si lleva picante sí, pero no por la noche.
Si un local se llena, me agobio.
Si estamos cerca de la puerta, menos.

Si la película es romántica, difícil.
Si en Sant Jordi hay libro, tardarás bastante.
Si me callo mucho rato, te preocupas.

Y así nos hemos acostumbrado a nosotros.
Yo a mí misma, tengo que decirlo. Parece de locos.

Hemos aprendido a distinguir silencios de paz de los silencios peligrosos, las miradas, las manos ancladas a la realidad.

Antes de ti me ponían muy nerviosa gestos que ahora son normales.
Antes de mí tus planes... bueno, tú y yo sabemos lo que eran.

Antes de ti yo no bebía té de hojitas.
Antes de mí no había zapatillas de casa n36 en tu cuarto.

Creo que lo importante no es respetarse, que también por supuesto, sino escucharse y amoldarse sin dejar de decidir.

Sé fuerte muchas veces no caló. Ni estamos contigo, ni cuentame.
A veces lo único que importa es esperar a que las cosas vuelvan a su cauce, con paciencia, pese a ganas locas de un ahora.

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