16 sept. 2016

Tan cerca

Qué lejos, qué complicado de encontrar.
Qué retorcido el camino, pero cuánta luz.

Entre tanto recoveco, los suburbios de mi ciudad, como diría Risto, ahí estabas.

Tenías que ver con ese proveedor de acordes.
Tenías que ver con ese barrio de parte antecedente.

Te conocí en mala época, y te vi en compañía de alguien que tardaría en reconocer como muy tóxico.

Pero ahí estabas. Yo sin ver tanta luz.
No una luz potente, vale; pero luz gradual, luz que no molesta, luz que quita miedo en un apagón.

Y, a parte de tu luz propia, me has hecho ver otras pequeñas estrellas. No daré pseudos, no hace falta.

Que por qué me encanta el gris para vestir? Porque mi color favorito es el rojo, y el gris ni lo aclara ni lo oscurece.
Simplemente acompaña.

Aún asi, mía días grises de antes ahora son atardeceres de mil tonos.
Qué sería del mundo sin estrellas?
No habría luz, ni habría eclipses, no habría descansos.

No sé bien qué eres, si luz, si la compañía sencilla, si algo rebuscado.
Pero me gusta pensar que cada pequeña estrellita que me llevó a ti fue justamente colocada.

Desde las novatadas de coro hasta las protestas por obras públicas.

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