17 ene. 2017

Coleccionar o no

Hay de todo.
Quien colecciona viajes, borracheras, polvos de una noche.
Entradas de festivales, botellitas de arena, selfies, videos pornográficos, frascos de perfume, productos oficiales de algún equipo de fútbol.
Amigos de verdad y amigos de boquilla en el mismo saco, cafés, planes, fantasías...

El límite no lo pone nadie.
Yo he coleccionado muchas cosas que hoy veo absurdas, como fotos de una serie o amistades basadas en interés.

Pero hoy colecciono botellitas de arena: cada una con un reencuentro al origen del mundo, velas para recordar el calor cuando el sol se oculta y momentos.

Éstos últimos son vida. Tan llenos de risas y sonrisas, de lágrimas y calmas. De norte y sur, razón y locura.

Yo no quiero pulseras de festivales, ni siquiera coleccionar algo.
Quiero, por ausencia, no poder contar desencuentros con mis objetivos.

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