22 nov. 2017

Queridos reyes magos

El año pasada entregué mi carta a vuestro paje, el que me guarda pequeñas recompensas en forma de sonrisas, todo el año.

Pero este año os tocará leer mis deseos, aquí mismo.

Antes de nada, sé que este año se me ha ido bastante la pinza, pero también sé que, gracias a ello, he aprendido que lo que importa es ahora, el dolor no es eterno.

Viajar ha compensado bastante, aunque la lista no pare de crecer.

Si no puedo bailar, yoga.
Si no puedo retroceder en el tiempo, tinta.
Si me agobia la rutina, autobuses.

Las malas lenguas hablarán de huidas, pero esto tiene retorno; no como la toxicidad de un cigarrillo.

Más que pediros, os agradezco este 2017.
Más allá de libros, botellas de arena y reformas, he tenido seguridad.

Aunque haya tardado en llegar, es.

Y TODO lo bueno se hace esperar.

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