10 dic. 2015

En tan poco

Llámame idiota.
Llámame sumisa.
Llámame mentiros.

Pero necesito poco más de una hora, contigo sobre mis costillas, con tu pelo entre mis manos.

Fundiéndonos en besos no aptos para menores, lentos, no profundos pero llenos de todo. Presos de vida.

Exhalaciones profundas que nos salvan de gritar.

Todo en mi cama, pero la única luz era la de mi mesita, porque el pasillo no cuenta.

Y yo cerraba los ojos, te veo sin mirarte, con las manos, con las bocas.

La luz está donde estés.

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