29 feb. 2016

Lo que soñé/ lo que quiero

Hace semanas te dije que soñé con nosotros en un punto concreto del Alcampo y una subida muy rara de la rampa mecánica.

Bien, pues hoy he sentido ese mismo vértigo al subir a la segunda planta.
He comprado cus-cus, como el último día que comí en tu casa, y un par de cosas más.
He salido de allí con mal cuerpo por el calor antinatural, pero peor ha sido el camino hasta el bus.

No escucho conversaciones ajenas , pero cuando éstas son muy altas y con proximidad inferior al metro, no queda otra.
Y yo quería llegar a casa, de verdad. Nunca he tenido tanta prisa por despegarme de gente.
Era como oír la vida de alguien, con pelos y señales que seguramente esa persona no daría.

Cómo no, cocacola.
Cómo no, mucho cansancio.

Cerezo me ha dejado tranquila; simplemente he apoyado todo el peso en un pie.
Si no habría sido tremendo.

Salgo de un tobillo y me meto en este estado aislado.
Salgo otra vez y vuelta al traumatólogo.

Lo último que quiero ahora es reposo obligado.
Lo primero que quiero son tus manos.

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