26 feb. 2016

Lo siento, pero no me vais a joder el dia

Dios o quien sea, hostias, tú mismo, sabe que intento olvidarme de que hw perdido un kilo y de que me escuecen los ojos.

He tomado café, he comprado fruta, mi dosis mensual de carne rica en hierro y dosis de glucosa teñidas de color.

Pero cuando me vine a vivir aquí, por la situación, no pensé en las cercanías.
Ya no me duele encontrarme a esas personas, vivimos a 20 metros, si llega.
Pero me revienta que me saluden como si no supieran que mataron una parte de mí.

Y repito. Otro día me da igual.
Por lo menos no ha sido la peor persona de esos apellidos.
Pero me ha roto ese saludo.

No pronuncies mi nombre si no crees nada de lo que digo.
No hables de mí vida si no sabes lo más gordo, lo más cercano a tu sangre.

En este bucle, amargo como un café solo sin azúcar, lo último que necesitaba era encontrarme a estas personas.

Pero no me van a joder el día. Hoy voy a comer.
Voy a viajar a la Guinea española durante un rato.
Y tomaré café.

No hay comentarios:

Publicar un comentario