28 feb. 2016

Tanto

Sabes que te estaría escribiendo continuamente.
Que es más que besarte, tocarte, mirarte, pensarte.

Cambiaste el sujeto de oxígeno de mis sonrisas. Conseguiste que me quisiera un poco más.

Me abriste los ojos y de pronto te vi en mi casa, alumbrando con el móvil en mitad de un apagón; te vi en mojitos extraños a primeros de año, en comentarios de años pasados en mi blog.
Siempre habías estado ahí.

Por eso me vale con saberte.
Gracias a personas aprovechadas o simplemente con otras prioridades, cosas tan normales, como el respeto, son suficiente para relajarme.

Me he quedado dormida en mitad de películas, en sofás, en autobuses. Yo, la que necesitaba agotarse para poder dormir e ir al colegio.

Es paz lo que me das.
Es paz lo que necesitaba.

Alguien sin prisa, con toda la calma que me faltaba.

No pude dejar todo lo que sentí los primeros días en Luz.
Porque tu luz cada vez ilumina más recovecos de mí.

Todo ha cambiado en estos años. Mi cuerpo, mis ojos, los tuyos, nuestras ganas.

Aún queda tanto por vivir.
Y escribir.

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