27 feb. 2016

Té rojo

El calor de formar parte de algo es incomparable.
Y no te menosprecio, pero sabes a lo que me refiero.

Ciertas épocas se llevan mejor en una casa con latidos. Una gripe, cualquier virus.

Personas que te acerquen el termómetro o te acurruquen en la cama.
Tú te preocupas incluso cuando no me quejo; sobre todo ahí, porque sabes que es miedo.

Tú destapado en la cama y yo rogándote que me des todo el calor que te sobra.
Suerte que tengo leche de almendra, un Nesquik calentito lo cura todo.

Pero cojo Palmeras, con su calor y vegetación, y juró que me mareo.
Es vertiginoso el cambio.

Estoy al revés, sin fiebre, sin sueño, casi sin dolor.
Pero rota.

Querría estar en Tree, como hace casi 2años, tomando té rojo contigo y tú asegurándome que todo pasará.

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