26 mar. 2016

Cuidados

Nunca me has visto borracha, fuera de control.

Pero hoy, con dificultad para respirar, los ojos llorosos y mareada como nunca antes, has acariciado mi tripa, me has besado la frente y, prácticamente, me has levantado de la cama.

Soy tu niña pequeña, por mucho que los años pasen.

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