27 mar. 2016

No quiero hacerte daño

Te vas a reír, pero echo de menos el peluche grande de mi anterior domicilio.

A ti te hago daño cuando estoy mal.
A Mimosón no.

Él no me enredaba el pelo ni me llama bonitas mentiras, pero no sufría por mis batallas.

Puede que no te cuente el 100% de mis preocupaciones, pero no hace falta. Porque tú arreglas todo.
Entras en la habitación, entiendes la luz y ordenas todas las cosas que cayeron de su sitio.

Mi ritmo de aspiración tuvo una época muy acelerada; tú necesitas tiempo para arriesgarte.
Cada uno con nuestras anomalías.

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