5 may. 2016

Contra moda

Ver documentales y llorar de repente es una de las muchas cosas que no creí hacer nunca.
Como llorar con un libro de Risto Mejide.

Meterme en la cama con un nuevo plan en la cabeza. No ahora, pero que no sea tarde.

He leído un post de 30 cosas que hacer antes de los 30.
Yo tengo mi propia lista, y creo que he tachado ya bastantes.
Es un momento que se acerca.

Puede que no haya ido a ningún festival, ni tomado drogas, ni publicado un libro, ni viajado a otro continente, ni vivido fuera.

Pero tenía mi propia lista.

Intentar bailar, superar poco a poco mis capacidades, el Descenso del Sella, me he tatuado lo más importante de mis años, quitar parches de mi pasado, no asociar todo a un mismo tiempo, comer en un vegetariano, aprender a decir que no, y, lo más difícil, empezar a olvidar.

De niña planté un par de legumbres de secano en el balcón de casa, así que la cosecha está conseguida, en pequeña dosis.

Y, por raro que parezca, ni mi colegio ni mi familia inculcaron mi ideología.
Viendo una película de dibujos decidí no comer nunca cierto "lujo".
Que sí, como carne, no soy vegetariana, pero pienso que, igual que esperamos a que una gallina ponga huevos para comerla, un huevo merece tiempo de dar otra vida.

Yo no lo vi, pero la frase del anuncio resuena en mi cabeza.
" Pezqueñines no, gracias"
Nos hemos olvidado.

Para mi gusto, hay clásicos de literatura básicos y otros pelin infumables.

Dame La joven de la perla, no Mujercitas.
Dame Bequer, no Neruda.
Dame Barriguitas, no Barbie.

Absolutamente todo es moda.

Los móviles empezaron a encoger, luego crecieron.
Los pantalones se estrecharon, pero se ve que necesitaban respirar.

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