19 may. 2016

Karma

Puede que ver a personas con cierta ropa, ciertos colores, sumado a las pausas obligadas por lesiones físicas, sin   yoga, sin giros, sin puntas, me vuelva frágil por días contados.

Hoy he llorado.
Sentir tus dedos y tus labios sobre mi primer tatuaje ha sido algo así como la primera vez.

Eres el único que me recuerda ocho veces al día que tengo que reposar la espalda, no hacer locuras.
Eres el único que creo que sabe lo duro que es para mí no estirar, caminar... hacer ejercicios mínimos.

Eres el único que no me reprocha ser débil.

Parece simple, básico, pero poco habitual, si no único en mi mundo.

No me prohíbes llorar, ni me cortas las alas a ningún sueño.
No me fuerzas a superarme, sólo me animas a ello.

Me respetas. Fácil.
No puedo menos que agradecer al universo, o lo que sea, que mi pasado haya sido como fue.
Él me ha llevado a ti.

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