8 jun. 2016

Rutinas para conseguir ese color

Mañana de gimnasio, consulta sobre apertura de piscina, compra e ingreso pendiente en el banco.
Todo ello con dos cafés, una tostada, un boxadillito y agua.

En cuanto llegue a casa estiraré y haré los oblicuos; la duda es si echarme crema antes o después.

Por qué cuento todo esto?
Porque son endorfinas, como tú.
Porque este verano es el primero sin fechas con miedo, sin timidez.
También será el primero de algunos músculos que han aparecido de la nada.

Y me da igual si me tuesto al sol tumbada o recorriendo orillas.
Porque tú eres luz natural, y, por tanto, sol.

Recuerdo que el año pasado me daba vergüenza que el grupo que tú sabes me viera en bikini, con mis marcas.
Ya no. Una talla más y... quien no tiene marcas tiene varices o michelines.

Ayer, yendo a tu casa, noté como el sol tatuaba su reflejo en mis hombros y piernas.
Y ya no me conformo con gustarte a ti. Qué pasa conmigo?
Pues que quiero el tono de piel de cierta mujer, la que me llevaba cada día de pequeña a gobernar batallas de agua con Sergio.

Quiero ese tono.

No hay comentarios:

Publicar un comentario