21 jun. 2016

Sol

Ya no es "De qué te ríes?". También un bichillo de 18 meses y otros que no hace más que tirarme una pelota al agua.

Puede que, a ratos, duela ver mesas de cumpleaños o toboganes de viernes, pero el sol cura más que el tiempo.
En cuestión de 14 horas pasé del llanto a la satisfacción.

La promesa tatuada en mi gemelo esta mañana ha empezado a ponerse fuerte sin dañar mía cervicales, y, por exagerado que parezca, me emociono al verla tan bonita, tan morena.

Tres picaduras de mosquito incluso se agradecen; mi sangre ya no es tan hipoflucémica.

Sin las 5 sesiones de UVA, sin preocuparme demasiado por mis pies, sin miedo.

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