29 sept. 2016

Fases

Pienso que los caprichos pueden ser índice de inmadurez, de inconformismo.

Hay que diferenciar capricho, ilusión y meta.
Un capricho puede ser un puzzle de París con un coche azul.
Una ilusión vivir un sueño o revivir un recuerdo.
Y una meta, claramente, "eh, ya está, ya llegaste".

Tú y yo sabemos que han habido muchos sueños vividos y rescatados de otro tiempo; calles, parques, orillas, mares.
Palabras reutilizadas, sensaciones de risa con nombres equivocados.

Y esta clarísimo que quien no sabe el 100% no sabe nada.
Soy muy rara, con una historia más rara aún y muchas manías.
Qué te voy a contar?
Desde no poder tocar cierto hombro algún día hasta pedirte que cambies de canal, con una serie, por estómago revuelto.

Sí, soy rara. Y sí, también tenía una lista indecente de caprichos.
Pero ya no es ni la sombra de lo que fue.

Tan enamorada estaba de conocer Roma, cuando Roma resultó ser estar contigo al revés.
Tanto quería papeleos y más latidos en casa, cuando empecé a escuchar latidos aparecer al fondo del autobús o compartiendo mesa en un vegetariano.
Tanto san Valentín y tanta noche de San Juan para terminar escribiendo y quemando deseos en pleno septiembre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario