21 oct. 2016

Descarga de ira

Odio tener que contenerme y no poner verde a muchas personas, que dijeron o dicen frases, que hicieron cosas, que se excusaron con mentiras del revés.

Echar de de menos es algo natural, como latir, pero el mundo ha insistido en asociarlo a debilidad.
Carpe diem, carpe diem.
Joder, que sí, pero el pasado no lo va a borrar nadie y el presente, por supuesto, va a tener mucho de ese pasado.

Echar de menos es muy necesario porque, quien no lo hace, está como las vacas al tren, viviendo pero sin saber cómo llegó y qué busca.

Y el miedo, el pánico, el vértigo, también es lo más normal del mundo. Porque a todos nos asusta lo que no conocemos, más aún cuando llega a bocajarro.

En serio, esa gente que dicen "Yo no le tengo miedo a nada, eso es de débiles" no tienen vida, yo diría que no tienen cabeza. Ni corazón. Porque no nacemos con la Wikipedia de manuales para vivir en un mundo caótico.

Vale que hay libros con más ficción que realidad, pero cada vez me creo más ésos que hablan delfín del mundo; igual les falla la esperanza de que aguantemos tanto.
Ya no hay conflictos por cuál es el mejor deporte o el mejor país, sino que compiten dentro de cada uno. Cuanto más retorcido, mejor.
Ni que dieran puntos.

Sinceramente, yo acepto mi pasado, los errores, las caídas y lo bonito también.
Pero mi vida es mía.
No presumo, ni amenazo; que lo he visto. En qué cabeza cabe atacarse tanto?

Luego están las personas que laten, pero no viven.

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