25 nov. 2016

Jugamos a los versos?

No sé ni porqué empiezo a escribir. Creo que así es cómo empezó todo.

Recuerdo ese domingo de mayo con Princesita idiota, pero sé que empecé varios años antes, en abril.

Lo que no recuerdo es el vacío que dio lugar a palabras. Medía mucho las sílabas rntre versos, y me faltaban mil libros por leer y mil caídas que aprender.

Siempre con boli negro, siempre queriendo más que la realidad.

Pero leí clásicos, y entendí que hay versos solitarios que no necesitan rimar para hacer bonito porque ellos lo dicen todo, y es lo bonito.

Con los años me he ido haciendo más retorcida, más fría incluso; Neruda ha resultado ser repulsivo.

Las pequeñas verdades no riman.

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo.
Como agua para chocolate.
Hasta que mi corazón deje de latir, tal vez incluso después.
Quién soy para decirte que no vengas.
Y porqué no...
Sé leal, no fiel.

Ésas frases me hacen cosquillas, son vida.
Quitan dudas y miedos o es cosa mía?

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