15 mar. 2017

Crudísimo primer amor

Sinceramente, el término danza, ballet o como lo quiera llamar el mundo, es tan grande para mí que no es rimar, ni maxificar lo que hay.

Nunca crei poder volver a pensar en ello, mucho menos intentar.
Hace años, se "decidieron" muchas cosas por mí.
Esto seguirá en su vida, esto no.

No puedo evitar llorar de sólo pensar.
Hay tantos momentos... hubieron tantos.
Mis hijos heredarán la pasión?
Algún día el yoga me ayudará a igualar mis piernas y tendones?

Sueño con lesiones en clases, sueño con tú y yo haciendo algo paralelo a giros, sueño con todo un futuro con uniones mínimas al pasado, adivina qué pasos y tiempos lo marcarían.
Oigo un piano y, literalmente, se me caen las bragas de placer en mis oidos; es soñar despierta con todo lo que habría hecho, o haré quién sabe.

Cada vez que me preguntas si soy feliz y yo te digo «imperfectamente feliz» me acuerdo de ese libro heredado, pero también del efecto de la imperfección en mis planes desde que era niña.

Desde hace 2 años sólo hubo un pensamiento, de un minuto, de querer volver a un tiempo.
No quiero volver a ese tiempo y sacrificar mi presente, pero cada vez que pienso en ese tiempo subjuntivo siento algo que no tiene palabras.

Es bonito y duro.
Es masoquista.
Es lo (no persona) más bonito que ha habido en mi vida, y no sé porqué.

Simplemente es.
Te enamoras de alguien. Y ya sólo sabes que le quieres.
Sin medidas ni motivos.
Te sale sonreir al acordarte, aunque esté lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario