19 mar. 2016

Raros

En el colegio se hacía corro para ver peleas.
Más tarde se competía por currículum sexual.
Luego las marcas de ropa, de coche, de móvil; la amplitud de tu casa y las pulgadas del televisor.

Siempre lo vi absurdo, la violencia en general.
Y bueno, mi cuerpo necesitaba amor antes que entrega.

Me vienen folletos de móviles y hago memoria de los que tuve; de mi diversión en la adolescencia y mis viajes inolvidables.
Todo se resumía a un micro, en grupo o metida en mi cuarto; libros que me llevaban a tres lunas, pueblos donde el calor calmaba el pánico.

Han habido muchas personas que me han llamado loca por aficiones tan solitarias.
Pero soy dependiente emocional.
Simplemente no quería personas tóxicas.

No quería amigas que decidiesen mi ropa y mis peinados. Ni alcohólicos sociales.
Ni ésos que fardaban de coche a la mínima, incluso para recorrer 20 metros.

Y tú lo dices mil veces: "Soy raro, si no te gusta..."
Te crees que yo no soy rara?
Te crees que me gusta la gente normal?

No quiero que mis besos sepan a tabaco, ni sentir que vivir a mi lado necesita ser ahogado en alcohol.

Hace unos años, creí que no existía alguien que cumpliera mis mínimos.
Afecto, respeto, mucha paciencia, comprensión, apoyo.

Somos raros en un mundo de tópicos.
Somos perfectos en nuestro mundo.

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