21 abr. 2016

Que le den al mundo

Agradezco los días tan grises, iniciados con lluvia y ojeras, porque, más tarde, aparece alguien que te ilumina los ojos.

Te hace reír, se preocupa por tus silencios y por si comes.
Te ayuda con cosas tan de casa como la compra, te pregunta si tienes caprichos.

Y no importa si se le carga la espalda, si tiene que esperar a que abran cierta tienda, si tiene que pillarse el siguiente autobús.

Te cuida, insista en que comas una patata más, te ayuda a poner nombre al peluche que vive en el sofá.

Hablando de qué pasará mañana, de recuerdos de sabores, de postres planificados que aún no se han hecho.

De ti y de mí. De nosotros.

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