5 abr. 2016

Superación

Que me perdone el mundo entero.
Sherezade, Hélade, Ilusión, Ananko y tú también.

En algún momento, todos los mencionados habéis hecho que me arranque de la zona de confort y me habéis dado el empujoncito para intentar superarme, sin importar agujetas.

Lloré muchas veces en relación a los cuerpos.
El día que fui contigo e Ilusión a Hélade, en la segunda clase que di allí, ese viernes que viniste a verme, la noche admirando Burgos salsón.

Pero hace muchos años, también lloré cuando los viernes y sábados dejaron de ser clases.

O más tarde, siempre que he visto arte. En una serie, en clase viendo Dejate llevar o curioseando por Youtube.

Antes de intentar la locura de Hélade, yo no hacía más que buscar la dirección de Sherezade; y tú dijiste "por qué te torturas?".
Cierto.
Eso era masoquismo.

Pero ayer era otra cosa.
Me tuve que ir a la cama, perdiéndome 40 minutos de programa, sí.
Lloré, sí
Pero esta noche me he acordado del libro que me acabé en la estación de autobús.

La voz no es un sonido, sino una fuerza que insiste en que mejoremos, en que hay que arriesgarse.
Que si tu cuerpo no puede, tus ganas sí.

Ya no hablo sólo de baile.

Pese a ya no ver aulas de espejos con barras, tú me sigues llamando lo que me llamas.
Incluso Faro dio en el clavo, saltándose "pequeña".

Soy yo la que estoy progresando, dejando a un lado la envidia, pero ay!
Benditas ganas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario