31 jul. 2016

Vivir ya no cuesta

Que vale.

Soy una zumbada del romanticismo.
Que querer dormir contigo y luego siempre despertarme pronto es de locos.
Que no compartimos aficiones más allá de la tranquilidad, la buena comida y alguna película.

Pero me basta con verte aún dormido, a 3 centímetros de mis piernas, para estar todo lo tranquila que necesito.
Se me quita toda la ansiedad que sufro de normal.

Y entonces no tengo prisa por tomar un café, ni hacer ejercicio o zambullirme en un libro.

Entonces no necesito ni siquiera una postura básica de yoga para respirar y oxigenar mi cerebro, para que no duela pensar, que no cueste adaptarme a la realidad.

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