20 ago. 2016

Tumbaría el reloj

Esto de pasar noches contigo, verte cocinar, besarte metidos en el mar... me da la vida.
Ya no son los botellines de arena ni estar tanta gente en casa; oír bonanit también de otras personas.

Daría todo lo que tengo, el piso, la mitad de mis libros y la mayoría de mis sueños por quedarme aquí a vivir.
Contigo, con jardín, con mar.

No quiero pensar lo poco que nos queda aquí.

Habrán reencuentros con este grupo de personas, que respetan rarezas y ayudan a caminar a oscuras o echar protección solar.
Habrán desayunos en otra parte, habrán risas de niño y tareas de matemáticas.

La mejor pizza ya no será nunca de donde todo empezó, las mejores paellas no llevarán arroz.

Cada minuto cuenta, como contigo.
Y pienso sumergirme en cada uno de ellos.

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