3 sept. 2016

Dejavú

Caritas nuevas, besitos y abrazos de koala repentinos porque sí.

Irremediablemente me he acordado de los días con Faro, cambiando bares, café por cocacola.
No estaba él, pero había dulzura y locura a partes iguales; un punto hippie añadido y coquetería.

Sólo tú puedes saber cuánto echaba de menos sábados de comida con niños rogando siesta.
Una sesión de peluquería con la experiencia que dan los juegos de muñecas.

Y con Ahora luego, como una de tantas veces, como en mi infancia, como contigo, hemos estado en la playa de mentiras.

Esta vez me ha sobrado la camiseta, esta vez no he recolectado arena sino que Culete fresquito me ha empezado a traer pequeñas piedras.
Irán a la colección.

Sé que me dirás tonta, pero gracias, una vez más, por prestarme estas sonrisas de niños que no son míos, por darme oportunidad de conocer Una hippie más.

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