4 sept. 2016

No quiero desbordarme

Cafés en días de sol.
Lágrimas dispersas a primeros de septiembre.

Me suena. Parece raro pero son detalles que no creo que olvide; como las sonrisas de un niño estrenando juguetes, como cada café en el sitio exacto de últimas veces.

Qué pronto y cuánto cambiaron las cosas. Así, de repente.
Pero todo vuelve, aunque de otra forma.
Y lo siento, Faro entre otros, pero estos días con cafés, con juegos para dar de comer, agradeciendo a músicos callejeros, no lo voy a olvidar.

No quiero que acabe.
Hoy he dormido a medias, pero me da igual.
Vivir entre sonrisas compensa cualquier desvelo.

Y lo siento por ti, sé que no lo vas a leer; ya no son los niños, que también. Y sé que este grupo de personas me han hecho parte de ellos, pero soy realista.

Sé que soy una acoplada. Siento envidia que quiero controlar, envidia que ahora mismo se desborda en mis ojos pero tengo que frenar porque me llamas para que vea un anuncio.

Hace 4 horas una niña se ha dirigido a mí con un parentesco. No puedo decir más.

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