30 dic. 2014

Fin de año

 365 días 

Días para olvidar y días para recordar. Hubieron lágrimas, hubo desesperación y hubo errores, igual que hubieron recompensas, sonrisas, metas logradas.
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Personas como Microbio o Estrella me han sorprendido, estando ahí siempre, incluso cuando no se lo pedí.
Tu madre o Hec llevándome al médico. Estrella ayudándome con la compra. Microbio compartiendo sofá.

Pero tú...

Recuerdo que el año pasado, el segundo día del año, me acompañaste a casa poerque el mojito de fresa no me sentó muy bien. Tú me acompañaste en las rebajas de enero. Tú accediste a quedar, plan mimos, ese domingo. Tú me besaste al llegar a mi portal. Tú has dormido conmigo, me has ayudado con compras, me has dado oxígeno para volver a sonreír. Me has dado fuerza cuando al he necesitado. Has derribado nubarrones. Has conseguido que mi odio a la vida se convirta en ganas.

Pero ha habido más.
Puede que con vínculo a ti, o no. Pero están Microbio, Hec, Estrella, Piruleta, Infancia, Tato, El guitarrista... Sin lugar a dudas más personas de las que nunca pensé serían tan importantes.

Conocer a Amarillo, reabrir esa etapa de mi vida tan artística y musical. Algo tan puro y natural como avanzar, sin leyes y sin fechas.

Quiero mil años como este.

24 dic. 2014

Familia sin apellidos

Hace cosa de un año escribí Más que familia. En esa entrada venía a decir que hay uniones más fuertes que cualquier apellido.
Algo sí me sucede de un tiempo a esta parte.

Puede que Microbio no sea más que una amiga conocida por casualidad o que tú te limites a actuar como cualquier enamorado. Pero para mí no es sólo eso.

Microbio ha estado ahí en los momentos más inexplicables. ¿Por qué ella? ¿Por qué somos tan parecidas en ciertos aspectos?
Y tú... Comenzaste  ser más que amigo, muy poco a poco, sin apenas darme cuenta; y esta noche la pasaremos juntos, como tantas otras. Muchos planes para estas fechas: comida sana, una noche juntos, estrenar ciertas prendas... pero dos planes se salen de todo eso.
Un musical de mi infancia. Blancanieves. Y compartir mesa, que no chupitos como con Microbio, en estas fechas con un chico del 94. No tiene pseudónimo... ni creo que sea necesario.

Tampoco es que esté muy planificado este recorrido en el tiempo. Celebraré fin de año, conoceré a algunos peques... pero por lo demás será como todos los días.




Familia sin apellidos.

16 dic. 2014

Detalles que recopilar

Me quedo con tus besos. Con el regusto de unos tragos de café solo. Con todo aquello previo a nuestros besos.

Me quedo con la suavidad de tus dedos haciendo cosquillas sobre mi piel. Con el ligero peso que ejercela manta de tu cama. Con los crujidos de mi espalda cuando me das un masaje.

Me quedo con el aoma natural de tu casa. Con el aire que respiras estando dormido. Con el olor de tu pijama sobre mi cama.

Por encima de todo eso, me quedo con el oxígeno que respiramos, la bocanada que respiraste antes de besarme en mi portal. Con nuestros suspiros. Nuestros silencios. Las lágrimas derramadas y también las calladas.

Páginas

Reconozco que hay días en los que mi dependencia emocional pueda ser agobiante.
Días en los que aparente egoísmo anímico.

El motivo principal es mi inestabilidad psicológica, esos sentimientos extremos que tanto me sacan de quicio. No trato de justificarme, simplemente hacer entender que no es voluntad propia; por eso mismo no me siento orgullosa de ello.

Miles de situaciones que me gustaría manejar o haber manejado de modo diferente.
Aprender a decir NO en lugar de conformarme.

Puede que esat entrada parezca triste cuando solo es realista.

Igual que realista es el abismo de positividad que me embargó hace nueve meses. La sorpresa de ver un buen resultado. Un sueño cumplido. Y a partir de ahi, un sueño tras otro.

Siempre he tenido memoria cronológica... ¿y qué? Ya sea lunes, 3, miércoles, domingo... como si es 13/07, cualquier fecha presente es motivo de sonrisas. Un carpetazo a errores cometidos.


¿Pasar página? Contigo reescribo.

13 dic. 2014

En lo bueno y en lo malo

Motivos de salud. "Te acompaño al médico"o tranquilidad "Me quedo a dormir".

Como ya dije, las fechas dejaron de importar; en todos los aspectos posibles; los días 3, los aniversarios de malos recuerdos o tantas fechas comercializadas.

¿Por qué insistir en resumir el amor,la familiaridad, las figuras paternas a 24 horas?

Habrá días egoístas, días rencorosos, días susceptibles, días sin sonrisas. Serán días juntos. Días en los que regalarnos silencio: espacio suficiente para poder desahogar; días en los que ser un saco de boxeo para ser golpeado.

Todo con tal de convertirlo negro en gris e ir en busca de nuevos días blancos.

11 dic. 2014

Preguntas que me persiguen

¿Cuándo empezó todo?
¿De dónde saliste? ¿Qué tuvo que pasar para que nos descrubiéramos? ¿Cómo serían nuestras vidas si hubiésemos tomado otras decisiones?
¿Hasta qué punto el destino está escrito y dónde podemos comenzar a decidir por nuestra cuenta?

En otras circunstancias...
¿Nos habríamos conocido igualmente? ¿No habríamos querido? ¿Estaríamos juntos? ¿Estaríamos enamorados? ¿Encajaríamos del mismo modo que hoy?

¿Es ciero que "Nada es para siempre"?
¿Es cierto que estamos programados para amar?
¿Es cierto que el amor nos hace diferentes, mejores personas?
¿Es cierto que desde el Más allá nos mandan señales para hacernos la vida más fácil y así rellenar los vacíos que una vez ellos dejaron?
¿Es cierto que el karma equilibra energías?
¿Es cierto que la vida es un regalo que se nos da sin esperar nada a cmabio?


Yo sólo sé que ahora, pese a mil fantasmas delpasado, contigo, soy feliz y no le puedo pedir nada más a esta vida imperfecta. O sí, que se replantee lo de imperfecta.

9 dic. 2014

Rózame

Rózame la nuca cuando esté triste.
Rózame la cintura cuando sientas que voy a caer.
Rózame las manos cuando tiemblen de frío.
Rózame los párpados con tus labios cuando presientas que van a llorar.
Rózame la espalda cuando busques mis instintos.

Rózame el corazón cada día, como si fuera el primero.

Enamórame cada día, cuidame y deja que te cuide.
Muestra tu debilidad y pideme ayuda, como yo hice tantas veces.
Confía en mí y verás como arreglo todo lo que está del revés.
Compartamos espacio, compartamos vida, secretos y silencios; silencios rellenos de respiraciones al dormir, de suspiros que ahogan todo lo que las palabras no abarcan.

Vámonos a Roma, Mónaco, Valencia... qué más da dónde estemos?
Contigo hasta el cielo parece un lugar mágico, si algún día no lo fue.

Dibuja mi sonrisa con la yema de tus dedos cuando estoy en al cama.
Describe el camino desde mi boca hasta el ombligo con un reguero de besos.
Siente mis locas caricias por tu espalda.
Toma aire, cierra los ojos y confía en mí. Que todo llegará.
Todo lo bueno que me diste y me sigues dando, se te deolverá.

Saca las inquietudes y sueños sin cumplir y pongámonos a hacerlos realidad.
¿Quién dijo que el tiempo y la confianza sustituyen a la magia, al enamoramiento? Un desgraciado que no amó.
La magia persiste tanto como queramos. Bien puede desparecer, pero también puede ser eterna.
Puede que nos amoldemos a un presente/futuro juntos, pero siempre podremos conservar la sorpresa que supuso abrir los ojos.

No creo que desaparezca mi leve sonrisa al sentir contacto con tu piel.
La sorpresa de mi cuerpo al reencontrarme con tu roce.

4 dic. 2014

Inventario

Dejaron de importarme las fechas, la cifra exacta de noches compartiendo sábanas.
Dejó de importar dónde quedar; si en mi casa, tu cuarto o perdidos entre las calles. Con quién, qué plan.
Tú, yo y fin.
Cada día 3 ha sido y seguirá siendo un número en rojo en el calendario, pero lo mejor es que el resto de días también. Hace cosa de un mes, hizo un año de ese primer viernes compartiendo sofá, el origen de tu pseudónimo, las cenas precocinadas. Y hace 9 meses, como ayer, jugamos como niños en ese local recreativo.
Qué gracia ayer cuando, nada más entrar en el autobús sonó Someone like you. Alguien como tú. Insistes en que eres normal, que chicos como tú hay a miles, pero es la gran mentira de todo lo que dices.
Volvió a romperse la jaula de mariposas recogiditas en mi tripa, volvió la risa tonta, volvió el inventario de recuerdos a medio escribir.
¿Cuántos recuerdos escribiremos en sus páginas? ¿De cuántos folios constará? ¿Cuánta tinta invertiremos? ¿Cuántas erratas cometeremos?
Un buen día aparecieron este tipo de cuadernos(blogs), en los que poder dar de sí los contenidos de cualquier documento, sin riesgo a traspapelear. Puede que el inicio de esta web fuese hace 3 años, pero cualquiera que lo conozca desde su inicio puede decir que hace 9 meses empezó a hablar verdaderamente del amor. Enamorame, amor dejó de tener sentido, si es que algún día lo tuvo.

17 oct. 2014

No lo elegí.

Que una amistad tan débil terminase en este amor, este TODO.
No elegí vivir situaciones límites en nuestro inicio.
No elegí aarmarme de valor frente a mi salud y mis evoluciones.

Yo qué sabía que iba a tener parte de mí en tu casa. Pijama, cepillo de dientes, una goma del pelo.
Mi sitio para comer, mi peluche para cuando leo, mi lado de a cama.
Me empezó a gustar el olor natural de tu casa mezclado con tabaco, pero también me gusta la pasta de dientes de tu hermano.
Me gusta ver películas tumbada en tu cama; ya no me suelo quedar dormida.

14 sept. 2014

Viajar contigo


Ha sido un fin de semana contigo, sí, pero también ha sido un recorrido vertiginoso por miles de recuerdos. Empecé oliendo el mar y continué abriendome paso.
Familiares especiales, como Amarillo, de esos que lo sabes todo cuando en realidad no sabes nada. No sabía el olor de su piel ni el tacto de sus abrazos. Hablo de él porque es el único que tenía pseudónimo antes de este encuentro.

Ha habido caritas de niños, la mayoría nuevas pero… algunas con esa magia especial que, sin querer, aparece en mi cabeza cuando pienso en “niño”. Claro que habría estado mejor si estuviésemos TODOS. Pero creo que, a través de la música, las risas o la magia, aunque no lo viésemos, hemos estados TODOS. Aun en otros países, aun más allá de las nubes. Moccia habla de 3 metros sobre el cielo, yo contigo de kilómetros… pero creo que ayer la unión familiar fue a un radar de vidas. Sabes perfectamente de quiénes hablo.

Tú nunca habías presenciado ese estado de debilidad que tuve al ver esa danza. Recuerdos, presos.
Me queda decir. Gracias por escucharme en el coche, por evitar que m encerrase en el baño nada más llegar, por respetar las venadas egoístas. Y por prohibirme pronunciar un “gracias”. Todo lo que haces por mí, es porque sal de ti.

¿Próximo viaje? Roma. ¿Próximo vuelo? A nuestros sueños.

(Ya, ya sé qie no ha sido un vuelo, pero a Roma lo será ¿no?) 

7 sept. 2014

La clave

Es la tecla, la llave necesaria para abrir un camino.

¿Recuerdas cuando decía que pulsaste la tecla que necesitaba?

Las claaves SIEMPRE abren caminos.

La clave de sol es la que precede a todaa pieza musical. Y mucho más.

31 ago. 2014

El momento

Momento para perder miedos, para dejar de ser una niña asustada. Momento para ofrecer el maximo de nuestras sensaciones. Momento exacto en el que gritar y plantar cara a los malos tragos.

El espacio delimitado por las paredes de tu cuarto o la superficie de mi cama ya se queda demasiado grande para esto tan bonito que es NOSOTROS.

Hace no tanto respetabamos nuestro espacio estableciendo distancias temporales.  Pero veo que ya no importa que sea sabado o que tu cama mida 105 cm.

Ahora los pocos detalles que necesito es ver tus sonrisas, tus leves caricias cuando tengo pesadillas, tus besos dulces de buenos dias.


24 ago. 2014

pizza CARBONara

Ocho amigos. Cada uno preparado con su bocadillo y muchas ganas de pasar el día.

Vértigo superado. Imágenes presas en una cámara fotográfica, para nada pequeña.

Una ermita que no nos dejó entrar en ella. un "castillo" de cuento de hadas con vistas amplias.

Parajes apenas conocidos, con algo de aire fresco y "asientos" para comer tranquilos. Y subir, subir... adentrándonos en un refugio de hace años.

Locuraas; hora ideal para descubrir caminos complejos.


Compra de comida para la promesa del verano. Una pausa, ducha fría y cenitaa, todos juntos.
Mr Secretos, Pulsera blanca, Leñador, GPS, Gominolas. Apoyo, tú y yo preparamos la cena ya cerca de media noche. Grabaciones de voz, fotografías, recuerdos, planes, comentarios, cartas... cartas y risas que casi llegan a ver la luz del sol.

¿Qué más dará que tenga un sueño que no veo?¿Qué más darán lasa agujetas? ¿Qué más dará que la pizza estuviese quemada si, en el fondo, estabamos abrasados de sensaciones?

13 ago. 2014

21 días

21 días para resumir un sueño, 21 días para pedir deseos, 21 días para un día más.

Día a día, noche tras noche buscándote al otro de la cama y encontrándote justo donde te necesito: en mi mente, en mi recuerdo, en miles de momentos compartidos.


5 ago. 2014

Por fin

... ¿qué?

Por fin mensajería instantánea gratuita en  mi móvil, por fin 5 meses, por fin no tengo miedo....

Pero resulta que me da exactamente igual esperar. Porque lo que siento por ti paraliza el tiempo. Es como si tuviera el poder de congelar, literalmente, todo. 

Congelar las malas lenguas y críticas. Congelar aquellos traumas que persistían, tan cálidos como en su día.

Por fin ya no hay ningún tipo de duda. 

27 jul. 2014

Sin fechas

¿Para qué escribir entradas cuando el 90% de lo que siento por ti sólo lo entiendes tú? La falta de conexión a Internet tal vez ayude a que la mayor parte esté quedando grabada paara el regalo que te daré. Falta un mes y menos de una semana para que lo entiendas todo.

¿Cómo supe el 05/03 que el ticket me serviría para algo? Seguramente intuición.

La intrtuición no atiende a cifras ni fechas ni explicaciones ni conveniencias.Sin límites... sin nada.

13 jul. 2014

Ni siquiera estar

Puede que cada vez escriba menos. Puede que no dependa únicamente de la conexión a internet.
Puede que estuviera acostumbrada a que mis entradas fueron desaahogos o novedaades. puede que ultimaamente sea feliz.

Como tú ya sabes, mi alimentación es normal, mi descanso es normal, mis traumas están desapareciendo y mi aautoestima está, por fin, normalizada.

Pero quedan mil cosas por decir. Siempre han habido fechas difíciles, días en los que no había nada de luz: en mi mirada, en mi sonrisa. Y ahora todo eso me da igual. Puede quel incio del mes me costase un poquito, pero no pasó con el cumpleaños de Sergio ni está pasando hoy.

Soy feliz, me gusta mi vida de ahora. Es cierto que algunas mañanas al despertar, hundo la nariz en tu pijama, pero no es añoranza, sino saber que estás aquí; en esta cabecita que no para de pensar. Tambien es verdad que ya no planifico; cuando lo intento, me sale mal. Qué feliz se es viviendo.

El verbo reflexionar me hace pensar en una especie de castigo, como cuando a un niño se le dice "Vete a rincón de pensar". A menudo reflexionamos sin haber hecho nada malo, son las dudas, las inseguridades.

Pro yo no tengo de eso. Y no. Contigo o sin ti, siento que vivo como cualquier otra chica de veintidós años. saludo a algunos vecinos, hago la compra, visito a mis famiiares y estoy con el chico al que quiero. algo sencillo. Algo que me hace feliz. Puede que no necesite viajar a Roma, ni ver películas buenas. Simplemente estar contigo, y ni siquiera estar.

22 jun. 2014

48 horas

No suelo usar cifras en mis entradas, pero hace algo de tiempo que ese detalle ha cambiado.
Costumbres: dormir en TU cama comer en TU casa y, desde hace varias semanas, estar en pijama allí. Hay algo nuevo. Puede que no sea la primera noche que hemos dormido bajo la misma sábana, pero hasta ayer TU Cama no había sido mi reposo nocturno.

Los besos.
Como siempre, tiernos, cálidos, lentos… rápidos, húmedos; hay niveles, cada momento, cada mensaje no escrito. Pero HAY OTRA NOVEDAD. Ayer nuestros besos fueron kamikazes hacia otro mundo. Mi respiración y mis latidos se volvieron locos; igual que toda mi piel adquirió una carga eléctrica brutal y cada centímetro de mi cuerpo insistía en acortar cualquier distancia.

Nuevas expresiones. Nuevas respiraciones. ¿Nuevas sonrisas? Las mismas de siempre; a cada instante se renuevan.

Ya no es que te preocupes de mi alimentación ni mi comodidad. Te adaptas a mis tiempos, a cada pausa, a cada ataque de mimos.

También ha cambiado el tipo de sueños en los que apareces. Hay contextos de comedias románticas y también contextos de terror, pero da igual. Porque son sueños. Sueños que no merecen plazo fijo en mi pensamiento.

La verdad es que, desde anoche, hay tropecientos mil detalles que me hacen suspirar. Contemplar la leve curva de mis caderas, la marca de mis clavículas, ver/oler tu pijama, ojear el punto exacto de tu cama donde nos besamos con locura, el simple recuerdo de la sonrisa de tus ojos cuando sujetas mi cintura.

Y es de locos darlo TODO por tres meses y medio. Es de locos la dependencia emocional. Pero es de gilipollas dejar pasar todo este amor.


Por una vez, sé lo que quiero. ¿Cómo era esa frase, Mr Secretos? Ah, sí. TODO LLEGA.

15 jun. 2014

Hábitos

¿Acaso es normal planificar una quedada hasta medianoche y proseguir dos horas más? ¿Acaso es normal pedirnos unos cafés a altas horas de la noche? ¿Acaso es normal que aún me sorprenda el efecto de tus manos?

Pues no, no es normal. Igual que no es normal que llevase cerca de un año sin llegar a casa a esta hora. Pero, ¿sabes qué? Mr Secretos, una vez más, tiene toda la razón. TODO LLEGA.

Puede que haya sido raro beber refresco de cola en tazas, a falta de vasos. Puede que haya sido raro quedar con Piruleta, tomar algo en ese bar saturado de leyenda, para luego enseñarle mi Espacio. Puede que haya sido extraño tardar tanto tiempo en ser algo más que Vitoria o Lerma. Pero llegó.

La báscula por fin dejó de llevarme la contraria. Mi estómago acepta lo que le doy. Las risas me provocan dolor abdominal, de nuevo. Y… no sé. Pulsera blanca parecía incluso ilusionada. Y Hec, lo he dicho, igual es cosa mía, me parece más abierto conmigo, más él mismo.

Pero no son sólo mis cambios, sino también los comportamientos respecto a mí. Ayer comprendí la imposibilidad de filosofar con Leñador; también que mi cuerpo se ha desacostumbrado a los licores. Pero, ante todo, me quedo con las sonrisas transformadas en risas.

Dentro de un mes, hoy será un viernes más. Espero.


PDT: el 80% de esta entrada parece un inventario, ajeno a ti, pero, cualquiera que me conozca antes de ti, sabe que esto es resultado de tu presencia en mis días. 

8 jun. 2014

Dulces detalles

Acepté, hace ya tiempo, que cada minuto contigo sería una nueva experiencia, como los primeros pasos, las primeras palabras.

Has sido la primera persona que ha dormido conmigo en el piso, la primera vez que como sentada en el salón, mi primer sábado sin preocuparme de la hora para llegar a casa, mi primer atracón a donetes.
Y, ríete, pero en Espacio dije que pensar en ti es tenerte al lado; ayer, cuando llené la bañera de agua caliente y espuma de frambuesa, ahí estabas.

Esta,mañana, mientras me vestía, he visto la marca que dejaste ayer en mi tripa con tu boca: es extraña, demasiado alargada, puede parecer.

Está claro que cualquier marca que dejes en mí, será única.


Lo siento, Amaia Montero; nadie como tú. 

6 jun. 2014

Una noche

Escribo los bocetos de mis blogs en un cuadernito. Doble tarea, pero me gusta.

He estado dos noches durmiendo un poco mal, por culpa del colchón, y salía pronto a la calle con tal de no ver el desorden que conlleva la mudanza.

Pero ayer fue un “primer día”. Cenaste en casa. Hemos dormido juntos, otra vez… pero esta vez solo tú y yo, y sin presiones. Tras desayunar, vuelta a dormir. Y tras comer, otra vez. Desde hoy, hay un pijama tuyo en mi casa y viceversa.

Pero ahora toca relatar. Dormir contigo no era nuevo, pero me parece perfecto. Porque es confianza, es respeto con mayúsculas. Porque cualquier pareja que comparten cama, por regla de tres, tienen algo más que caricias. En cambio nosotros no. Tu manía de quitar granitos de mi espalda hoy me ha hecho ver que no pasará nada mal. Me he vestido mientras dormías sin timidez, principalmente porque me respetas, repito. También me ha encantado cada minuto que hemos pasado repantigados en el mismo sofá. Y cuando hemos comido sentados en el suelo.

Besos tiernos, besos traviesos, besos dulces, besos simples.

Como siempre, me ayudas. ¿Cómo? No lo sé, pero lo haces como nadie. Perfecto, preciso.


Además, ya sabes que tengo ganas locas de compartir este mi Espacio con otras personillas… tiempo habrá. Lo bonito es que tú has sido el primero.

Día 2

Pocas horas de sueño pueden funcionar a un 200%. Comprobado.

48 horas sin rechazar alimento, café hecho en casa, un poquito más de orden, un libro terminado y otro iniciado. Algo de ropa en el armario y compra “industrial” domestica. No, no me apaño con tanto espacio de congeladores. Pero, a lo tonto, he vencido mi pánico a las escaleras, más Espacio.

Y, ¿sabes? Me encanta que me ayudes con la compra, que me llames “Nena” para enseñarme una oferta, que me abraces por la cintura cuando ya estoy cansada. Esta mañana se lo he dicho a tu madre. Me tomo tu “existencia” como algo natural, pero sé perfectamente que no podría estar haciendo lo que hago de no ser por ti. “Simplemente me hace las cosas fáciles”. Llevamos tres meses, y ambos estamos metidos en la vida del otro como 10 años atrás. Yo lo veo así. ¿Y tú?


En resumen… no quiero parar esto.

Volver a empezar

Hace ya unos años había un hit remix que se llamaba así.

A mí me hacía gracia porque “De cero, contigo o sin ti” me parecía la dedicatoria perfecta a cierto personaje.

El caso es que ahora, metida entre las sábanas de mi nueva cama, de mi Espacio, siento que todo va a empezar. He puesto la primera cafetera y he rebuscado entre las maletas algo de ropa interior, ya colocada, libros, detalles y mi pijama. Lo mejor de este volver a empezar es que tú me has ayudado en todo. Se suponía que iba a leer un poco. Pero estoy reventada. Buenas noches, mi amor.

2 jun. 2014

Espacio

Pausa, distancia... aire.

Cualquier tipo de espacio está limitado. La atmósfera por la capa de ozono. Una amistad cuando la confianza es amor. Un hogar por la cerradura de la puerta.

Y a menudo es necesaria una llave. Llaves que abren corazones. Llaves que te abren paso a un mundo impartido por tus reglas. Llaves que abren etapas de madurez. Llaves que abren esperanzas. Y llaves que dan portazo a rutinas.

Espacios individuales, espacios compartidos. Espacio contigo, espacio con oxígeno. Espacio nuevo, espacio suficiente para soñar, también sufrir, por mi cuenta y riesgo.

Hoy, en la prueba médica, me ha hecho gracia “¿Sois pareja? Siéntate aquí y levántate la camiseta”. He aguantado más de lo que me creía capaz, pero el límite es repentino, como siempre. Espacio insuficiente en mis pulmones, arterias… o lo que sea. Otra vez, espacio.


Espacio también es un bien material. Y, ¿sabes? Cuando estoy contigo, sin necesidad de contacto físico ni hablar, una especie de cúpula se cierne sobre nosotros y crea NUESTRO espacio. En la calle, en casa, en el médico, mediante una llamada de teléfono, no importa. Ahora mismo estoy compartiendo espacio contigo, porque mi corazón está pensando en ti y hablando de cosas relacionadas contigo. Me duermo contigo, sueño contigo, me despierto contigo, tomo café contigo, respiro contigo. Lo mejor es que no hay cifras de metros cuadrados ni nada que delimite nuestro espacio. 

1 jun. 2014

Como de costumbre, tú arreglas mis días grises.

Tras una noche con pocas horas de sueño, he ido a tu casa. Te he encontrado dormido y, como siempre, me has contagiado una ternura ilimitada; mi niño grande, mi peluche, mi boca de besos sabor chocolate. Y, para variar, he estado hablando con tu madre. Se preocupa por mí, me pregunta qué tal duermo y cómo va mi estómago. Y hoy nos ha tocado llorar; digo NOS porque sus ojos han sido mares desbordados a los pocos minutos de que otras lágrimas recorrieran mis mejillas; no me ha dolido, no me avergüenza llorar. Sólo he de decir que su reacción ha sido diferente a la tuya. No por falta de costumbre, sino porque es más como yo.

Entre tanto, has aparecido por la cocina y, mientras yo hablaba con tu madre, me has abrazado por la cintura; debería poner esta frase en negrita porque ha sido lo que más me ha llamado la atención.
En la comida, cómo no tu hermano ha llegado tarde. Pero digo lo mismo que el día que vine de viaje: me encanta ver al familiaridad que cojo con él. Café frío, que no falte. La sobremesa ha seguido entre película y lectura.


En tu habitación ha habido otra gran dosis de mimos, esos que necesitaba desde ayer. También he dormido un poquito, a tu lado, mecida por tu respiración y sintiendo tu olor en las sábanas. Mientras dormía, tu mano se ha juntado a la mía, y ha sido lo primero que he visto al abrir los ojos. 

31 may. 2014

Circuito cerrado

Hace una hora he intentado escribir. He apagado el ordenador, he llenado una bolsa con cosas para tirar, he bajado y me he tomado un café. y en ese café, cómo no, me han vuelto las ganas de llorar de cuando he hablado contigo por teléfono. La palabra soledad me parece algo muy raro. La ausencia de realidad no tiene porqué significar soledad, ni tener personas a tu alrededor implica que estés rodead@.

Lo siento, sé que no te gusta que me ponga filosofa. Odio llorar, odio ponerme a pensar en lo que no tengo, odio recordar la enorme lista de errores que ya he hecho. Pero lo que más odio son esos momentos en los que veo que será muy difícil avanzar. ¿Qué haría Hamilton, por ejemplo, si cuando entra a cambiar neumáticos su equipo se están tomando unas cañas? Pues se hunde. Tendrá un coche buenísimo y ser bueno en su campo, pero él solo no hace nada.


No sé ni porqué saco este deporte; tal vez para tomármelo como algo ocioso, para restarle importancia. 

30 may. 2014

Hola chicos. Pasad por aquí

Desde antes de empezar, desde antes de estar decidida a cambiar, me has apoyado moralmente. Pero hoy has estado a mi lado, has escuchado lo mismo que yo y has visto, mejor dicho sentido, cuándo he apretado tu mano, ilusionada por las novedades. Al salir, sentía que mis ojos se iban a desbordar. Y sé que no hay nada seguro, pero cada milímetro que avanzo es una gran victoria.

No miedos. No dependencia. No presiones. No responsabilidades ajenas. Y, probablemente, no más bajadas de peso.

También me has ayudado a semi vaciar mi armario; menos cosas. Sinceramente, mi habitación parece otra, sin abrir el armario. Más orden, menos tonterías por medio. Y me ha hecho muchísima gracia cuando, tomando ese café dulce, hemos estado hablado de nuestros objetivos a largo plazo.


Acompañarte a la parada de autobús, hablar, besarte hasta matar. Comprar unos yogures para cenar, tras mirar mil precios, llegar a casa y escribir aquí, en mi habitación, escuchando nuestra música. Ahora suena lo que te diría cada día; quédate a dormir. 

28 may. 2014

No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes

Les pasa a aquellos diabéticos no golosos o tantos aventureros que no valoraban su ciudad natal. En el amor, no iba a ser menos, nos acostumbramos a la otra persona, a ti, pero debemos saber controlar nuestro síndrome de abstinencia. Saber respirar y sonreír, aun echando de menos.

Esta semana está siendo rara, ya sea por tu salud o mi ausencia; no podemos hacer otra cosa. Nuestras vidas siguen y nos servimos de distracciones y sucedáneo como sms o llamadas telefónicas. Me ha dado por abrazarte con toda la ternura posible. Sé que cuando te abrazo no puede pasar nada; no hay frío, no hay temblor, no hay miedo.


La distancia, física o temporal, sólo supone un obstáculo, que, con AMOR, se convierte en una dificultad minúscula. 

26 may. 2014

Extraña cardiología

Cualquier especialista en la materia conoce todos los secretos del músculo principal.
Pero ignoran la magia que puede albergar. Magia negra en caso de depresiones; para eso existe la psiquiatría, o eso dicen.

Pero ¿quién se encarga de la magia bonita? Hay quien no cree en los espectáculos de ilusionismo, igual que muchos niegan realidades como la obesidad. Y, dado que TODO es amor, creo necesaria una especialidad en la felicidad. Que hubiera unos índices para poder medir la felicidad, la euforia, el frenesí. Algún método efectivo contra la soledad.

Ya sé que hay personas, como tú, que reventaríais los índices de felicidad con sólo respirar. Sé que desaparecerían los empleos de psicología, psiquiatría y… seguramente varios camellos. Pero también descendería el índice de suicidios. ¿Hay algo más importante que salvar vidas? Sí, ya sé; la crisis, el dinero que da la comercialización de pastillas (que, por mucho que digan, yo pienso que crean tanta dependencia como cualquier porro)… bla bla bla…. Y BLA.

A mí no me sale otra casa que una carcajada tan grande como las mentiras que nos intentan cola cada día. “El dinero lo mueve/puede todo”. No hay dinero, lujos, caprichos, en el mundo que consigan la décima parte que el amor que tú me das. Tú me acompañas al médico. Tú me ayudas a hacer la compra. Tú me haces sonreír, y reír, como nadie. Tú te sentaste a mi lado, en el coche de Mr Secretos, para que pudiese dormir unos minutos. Tú me preguntas día a día qué tal duermo, qué tal como y qué tal TODO. Tú eres el que me besa en cualquier parte; centro comercial, el ascensor de mi casa, bares, salas de espera. Tú eres el que me da besos de café, chocolate, helado del sabor que sea, flan; cualquier sabor sabe a vida si viene de tus labios.

Y todo eso no lo puede juzgar ni medir nadie.


No sé a ti, pero a mí me ha extrañado la transparencia con la que en una ecografía se plasma el latido de un corazón. Parece casi imposible. ¿Cómo es posible que no haya NADA que mida todo lo que sentimos? 

22 may. 2014

Ríete conmigo

¿Recuerdas el primer día que fui a casa? Yo sí; era domingo, 09/03, y vimos Posdata: te quiero y tomamos helado. Poco más.

Desde entonces, el 95% de los días, si no más, tu cama refuerza mis horas de descanso habitual. Ese día estaba nerviosa por conocer a tu familia; en cambio ahora sabes que me siento genial. No una más sino… la pieza del puzzle que “faltaba”. Sí, faltaba en tu vida para completarla, pero también en la de ellos para verte feliz, en la de Mr. Secretos porque todo llega, en la Pulsera blanca porque necesitaba una chica en el grupo. Pero me estoy desviando.

Mi alimentación es débil, pero en tu casa entienden esa parte. La entienden y se preocupan por cada tontería que me toca. Igual que en tu habitación ya están esas zapatillas de casa, varios números menos que las tuyas.
Mis canciones románticas, tus vicios, mis ratos leyendo en tu cuarto, el aroma único de tu casa o el ruido del calentador ya no son novedades, sino detalles necesarios; oxígeno de mis sonrisas, sonrisas convertidas en risas, risas que aliñan despertares de lágrimas, por ejemplo.

La frambuesa de mis labios se cambió por café frío tras comer en tu casa. Y, cómo no, Bob Esponja, que fue importante desde esas lágrimas provocadas por Posdata: te quiero y consoladas por kleenex con olor a miel.

Los temblores por el frío, la timidez y la novedad se fueron, dejando sitio a la risa que hoy ha llenado tu habitación. Risa al sentir tus manos haciéndome cosquillas, risa cuando me sorprendes y me alzas del suelo, risa cuando capto a la primera tu ironía radical.


Risa de seguridad, risa de que eres real, estás conmigo y no te vas a ir.

18 may. 2014

Pesadilla con final feliz

Hacía tres semanas que no comía en tu casa, con tu familia; y, como he dicho, lo echaba de menos. Puede resultar triste que sólo allí me sienta en casa. De hecho, lo he dicho todo.

Después, cómo no, tu cama me ha enredado en un sueño profundo sobrepasando el tiempo habitual; sueño roto por una pesadilla que no me esperaba. Tal vez la situación familiar, la cercanía de esa fecha, no lo sé. Solo sé que he despertado llorando, y que tú, a pesar de también estar dormido, te has preocupado, me has abrazado, me has besado. Has hecho todo y más hasta que ha desaparecido el temblor nervioso de mi espalda.

Ha habido besos y risas, como siempre sucede en esas cuatro paredes. Ha habido planes, a corto plazo y también preguntas personales, si es que aun quedaban algunas sin contestar.

Y algo nuevo. Hoy he cenado en tu casa. Hablando con tu madre de todo y nada, incluso quedando un día de esta semana para pasar un rato juntas. Me encanta. Llevarme bien con ella, tener tantas cosas en común y ver que se preocupa. De postre, me has acompañado hasta el coche y has saludado a mi tío.


Posdata: Quiero más domingos como este.

17 may. 2014

Mal día

Lo siento, mi amor. Más que nada porque antes, cuando hemos hablado, te he hecho creer que estoy bien. Pero hoy mi preocupación va más allá de no verte, no poder quedar hoy con mi Familia o la reacción de mi estómago. Hay más tristeza, pena, lágrimas.

No te he dicho nada porque sé que mañana se solucionará. No te he dicho que anoche me quedé llorando hasta varias horas de la madrugada, a pesar de mandarte el sms de buenas noches, porque no quería preocuparte.

¿Y sabes? El cumpleaños de Sergio está cada vez más cerca; el año pasado tenía buenas intenciones, aunque fallasen. Este año no tengo ninguna intención. Estarás conmigo, por lo que no será un día horrible, pero, por lo demás, no me hago cargo de las lágrimas que pueda verter.


¿Te resumo mi mal día?...  Me gustaría que el reloj de arena que te regalé fuera la vida real; tan fácil como tumbarlo para que todo pare y respirar. 

16 may. 2014

Han pasado tres noches desde que dormiste en casa. 72 horas, si no es menos.

Desde entonces, reflexiono a menudo y en bastante profundidad sobre cuestiones “físicas”. La familiaridad de tu olor, el juego de mis dedos entre tus rizos. Ya pesar de que haga demasiados días que no voy a tu casa, a casa, en cuestión de horas allí estaré. 21 días es más que suficiente para echar de menos tus peluches, la colcha de tu cama o el teclado de tu ordenador.

Sobra decir que la magia del principio ha evolucionado. Sigue existiendo, por supuesto, pero la confianza, es plena, como ya dije.


Soñar contigo ya es una costumbre, pero lo mejor es que cuando despierto también estás. Eres real.

13 may. 2014

Divergente

Me quedo con la segunda acepción

   Que tiende a no coincidir con las ideas y tendencias sociales, culturales o económicas de otro u otros.

Romanticismo y París. Hippie y drogas. Cristianismo y contra el aborto. Cielo e infierno. Pobreza e infelicidad.  Ahorro y avaricia. Deportista y culturista. Camarero y gigoló. Enamorad@ y feliz (*).
Son algunos de los muchos términos que TODOS asociamos al momento, sin poder evitarlo. Y es el resumen de un gran prejuicio. Lo peor es que el 90% del mundo se niega a aceptar este error. Que seas italiano no significa que comas pasta cada día, ni un francés tiene que ser romántico o un español saber torear. Ejercer de bombero no elimina el miedo.

(*)
Hay personas que transforman la confianza en vulnerabilidad, manipulan a la otra persona y le impiden cualquier tipo de queja o réplica. En otras palabras, le roban el oxígeno. ¿Maltrato psicológico? Yo prefiero llamarlo tortura emocional terminal.

Por suerte, existen personas con una seguridad personal enorme que se niegan a que nadie decida por ellas. El miedo en lugar de cerrarse sobre sus corazones, les hace despertar. Es entonces cuando se burlan en la cara de todo lo demás. Puede que no sea fácil catalogarlas en “fuerza”, “rencor”, “debilidad”, “masoquismo”, “conformismo”…

Sí, solo hay una vida, y todo el mundo espera que hagamos lo que debemos. Pero solo nosotros tenemos el poder de equivocarnos o acertar.


Mi meta en al vida ha sido muy clara, siempre. Los medios o motivos han podido variar, pero, cuando te vas de vacaciones, te dicen ¿A dónde vas? o ¿Qué tal en ese sitio?; poco importa cuánto tardase el avión. Puede sonar radical, pero yo me alegro de haber cometido todas y cada una de las locuras que he vivido. De no haberlas cometido, seguramente ahora no sería tan feliz. 

24 contigo

Es curioso. Ayer, a esta misma hora, entraba en el autobús, muerta de miedo irracional; cierto temblor y malos pensamientos que se disiparon con sentarme a tu lado. No fue la primera vez que me acompañabas a  algo relacionado con médicos, pero esta ocasión era distinta. No debería haberme impactado tu predisposición a pasarme el bolígrafo o sujetarme el papel que confirmaba mi prueba: siempre me ayudas en esas cosas que parecen ahogarme. La hora; dejo mi ropa en una habitación minúscula y me tumbo en ese infierno para mis oídos, mientras siento, casi al tacto, la fuerza de mis latidos. Pensando en ti se hizo más corto, la verdad. Salgo mareada, con ganas de abrazarte, besarte… tocarte, pero, si no recuerdo mal, no hice nada de eso. Estaba aturdida. “Ha llamado tu tío; dice que ahora viene”. Me sorprende cierta llamada, ya que no es necesario que tu mundo se preocupe de mí, pero, qué más da, recuerda “Ni tu ni mi, nuestro”. Me das mi chaqueta y salimos a la calle. Trayecto a mi casa.

Mimos a la pequeña, ganas de comer por mi parte y un dolor de cabeza que, tal vez un gramo de ibuprofeno solucionaría, aunque no. Yo en mi habitación y tú en el salón. Estás en el sofá, concentrado en tu pasatiempo, mientras yo me encargo de la cena. “Listo”. E, igual que en Vitoria, nos sentamos uno frente al otro. Como siempre, tu ritmo alimenticio deja al mío a kilómetros luz; aun así mi estómago no acepta lo planeado, tú me ayudas.

Comienza la vida en el sofá. Mi cansancio no fue saciado por la cena ni por tus besos ni por un par de páginas leídas. Bostezo, aunque no tengo sueño, y mi cuerpo suplica relax, aunque antes que dormir quiere estar cerca de ti. “¿Está cansada la nena?”, asiento. Al rato, nos vamos a la cama. Ya acostumbrados a los 105 centímetros de tu cama, 135 significan un desierto odioso de distancia; yo acorto 50 centímetros. Mi cansancio pronto me lleva a un sueño tranquilo. Sin presiones, sin relojes. No sé a qué hora he tenido un mal sueño, como tantas veces, pero no he querido despertarte; sabes que me vuelves loca con esa dulzura que adaptas al dormir. De todas formas, he dormido tres horas más de lo habitual, y el despertar contigo ha sido algo increíble. Y natural.

Me he levantado y he hecho tareas básicas y luego, tras meter mi vaso con leche de soja al micro-ondas, he regresado, para intentar despertarte. Ha costado, pero has salido de la cama. Y los dos hemos tenido un desayuno de niños, diferentes pero… creo que ya lo tenemos asumido; somos diferentes, amarillos, “elegidos” emocionalmente. Tras desayunar, hemos aparcado la dulzura. Me he sentido como en las películas, cuando él la besa a ella, tumbada en la cama en diagonal, cuando los besos se trasforman en mordiscos, cuando la pasión deja marcada la forma de su boca. Y después, aun con el pijama, hemos ido al salón; aun sin abrir la puerta de la calle. (…)


Un café ha despejado mi aturdido pensamiento; lógico que reaccione así tras tanto tiempo de sueño interrumpido. Y tras ese café, sólo decir que necesito más días como éste. Que me encanta la seguridad con la que cerré anoche la puerta con llave. Que me da igual que llueva, truene o haga sol. Contigo todo lo demás sobra. Relojes, fechas, lugares, palabras, heridas, traumas; nada existe.

10 may. 2014

Sin fuerzas

Estiro mi cama como puedo, mientras una sonrisa escapa de mis labios al recordar lo que he soñado hoy.

En mi habitación la cama está orientada hacia la puerta, pero en el sueño no. Estaba en el centro, bajo la lámpara. Y al despertar, ahí estabas tú, sentado a mi lado, sonriendo al verme abrir los ojos. “¿No has dormido en el sofá?”, te preguntaba extrañada. “Sí, pero quería verte despertar”, fue tu respuesta con esa delicadeza en la voz que tuviste ayer, cuando también me quedé dormida en el sofá. “Ay, mi niño dulce. ¿Y ahora qué piensas hacer? ¿Rescatarme de entre las sábanas y llevarme en brazos a la cocina? Además, no has preparado el desayuno, ¿verdad?”, ya me había incorporado de la cama e intentaba arreglarme el pelo. “No me hace falta desayunar. Además, con verte despertar, me vale”, y me fundes en un abrazo.
Demasiado edulcorado, lo sé. Yo me conformo con la idea de que en cuestión de días pasaremos la noche juntos. No pasará nada, porque no tiene porqué. Además estás avisado de todo; a veces lloro, a veces hablo con Sergio y a veces también tengo pesadillas. Todo será tan fácil como recorrer el pasillo, verte y dejar que todo se solucione. Pero lo mejor no será eso. Puede que no salgamos hasta las tantas, pero, una vez cierre la puerta con llave, ya no estaremos en casa, estaremos en ninguna parte, tú y yo. Entonces podrás morderme la tripa, besarme con labios sedientos.

Las etapas difíciles, la debilidad, tal vez existan para que gente como tú aparezcáis y os quedéis. 

7 may. 2014

Cóctel de emociones

La mezcla de diferentes licores es la fórmula exacta para una gran resaca. Igual que un buen combinado de emociones consigue recorrer, plan montaña rusa, estados anímicos contrapuestos.

Hace casi un año me pasó algo similar con Océano h. pero, lo siento; esa consecución de temas musicales queda a años luz de lo que has conseguido tú.

No hace falta conocerme mucho para saber que mi cuerpo entero entra en tensión al saberse necesitado de cualquier personal sanitario. Y tú siempre has estado ahí. Pero hoy no tiene comparación a ningún día. Mi primera reacción ha sido risa. Risa transformada en pérdida del habla, temblor y lágrimas; todo ello acompañado con un chorrito de sensibilidad virgen extra y una cucharada sopera de amargura. Nombre de primer plato: Desesperación.

Me has acompañado a casa, has comprobado mi tensión arterial y ritmo cardiaco: resultado lógico. He llorado, he dicho muchas cosas de las que ni me acuerdo y seguramente me arrepiento. Pero has estado ahí; me has abrazado, me has rozado, buscando tranquilizarme, aunque nada. Se ve que mi piel se niega a hacer llegar cualquier intento de ánimo a mi yo emocional. Nombre de segundo plato: Compañía.


Pero en todo menú, hay postre. un postre dulce, agradable, que hace inolvidable ese menú. La risa sincera, el dolor abdominal y facial, las lágrimas de felicidad y la recuperación del tacto son algunos de los ingredientes. Todo lo demás eres tú. El que me roza cuando me siento sola. El que insiste en que coma más. El que me acompaña al médico. El que me ayuda a hacer la compra. El que es uno más en mi casa. El que me hace sonreír como nadie. El que consigue llevarme al límite de la felicidad en cualquier situación o lugar. Insisto, CUALQUIER situación. El que mañana arrasará.

Y sí, emociónate, deja que te brillen los ojos, sonríe.... no olvides que te quiero.

3 may. 2014

Dos

Dos personas. Dos corazones. Dos sonrisas diferentes pero comunes. Dos casas.

Se ha convertido en algo habitual el ver cómo me ayudas a preparar la comida o acompañarme a comprar el pan. Hoy, ya lo sabes, me ha gustado ver que cortas el pan como cualquiera de mis familiares. También se ha vuelto habitual la ironía, las cosas dichas del revés.

Pero, ¿sabes lo mejor? Ya no hay “mis” o “tus” amigos; ahora es “estos”. Ya no hay “tu” ni “mi” casa. Y más de lo mismo con canciones o expresiones habituales.

Me encanta ver que dos meses ha sido tiempo suficiente para esta confianza, esta transparencia y, llámame egoísta pero lo más importante, esta felicidad. Aunque ahora que lo pienso, esta emoción es mutua.

¿Qué puedo destacar de este tiempo? Que no habría imaginado tener la comodidad que tengo con tu casa y tu familia; claro ejemplo, tu hermano el otro día, cuando acababa de despertarme. Que me emociona cocinar o ir a la compra junto a alguien. Que por fin estoy ocupándome de mi salud. Que me arrepiento más que mucho de mis momentos de debilidad.

Que soy feliz, gracias a ti. Y sé que no debo ni puedo depender de nadie; pero es que tampoco es así. No te necesito a ti; necesito las bocanadas de aire que me dan tus latidos. 

1 may. 2014

No ha sido la primera comida familiar. Ni la primera escapada de rutina con tus amigos. Ni la primera vez que me ves con ese jersey de rayas.


Pero no importa nada de eso. Hoy podría escribir una entrada bastante larga, profundizando en los cafés, las risas con mis tíos o los piques con Hec, Mr Secretos, Leñador o Pulsera blanca. Pero esto es un blog EMOCIONAL, no un inventario de momentos cualesquiera. Aclarado esto, hoy no ha sido un día redondo; no implica que haya sido un mal día, sino ligeramente ovalado. Pero me ha encantado porque en los cuatro momentos molestos que ha habido has estado tú, ya fuera rozándome el hombro o acariciándome el pelo. Y además, lo ha dicho Mr Secretos: soy una más. Siempre gusta que digan esas cosas. 

29 abr. 2014

Porcelana

Llegar a tu casa antes de lo esperado y verte en pijama. Leer en tu habitación mientras tú atiendes a tus vicios. Y, como casi siempre, dormir mientras estás a mi lado.

Hoy he sobrepasado mi tiempo habitual de sueño, pero no ha sido la única rareza. Hoy, por desnutrición o simple cansancio, varias de tus caricias no han aflorado cosquillas. Hoy, cuando nos íbamos, tu madre se ha interesado por mi bienestar más que ningún otro día. Hoy, por culpa de cierto despiste, se me ha olvidado el móvil en tu cuarto, he perdido el autobús y el medio de trasporte que me ha llevado a casa ha sido el coche de tu padre.


Hoy me has dado amor, como todos los días. Pero en una dosis muy pequeñita y muy delicada. Mi estado es fragilidad pura, pero no importa porque sé que no me vas a dejar caer.

Debilidad

Tal vez por desnutrición. Tal vez por falta de sueño. Tal vez deshidratación.

Tal vez causa del vómito continuo o causa de recorrer esos pasillos, escuchar esas voces.

Debilidad abocada a estar en casa, “lucir” mi pijama y, para variar, vomitar.


Todo eso, contigo. Tú fuiste quien sujetó mi cadera en cada mareo, tú fuiste quien me esperó al otro lado de la sala de rayos, tú fuiste el que te sentaste a mi lado en la sala de urgencias y tú fuiste quien insistió en llamar a tu padre, si hacía falta, para que nos acercase a casa. Está claro que tú y solo tú eres el que no me va a dejar sola, ni un minuto, frente a mi situación. Ya sea por teléfono o por medio de mensajes escritos. “¿Has cenado?”o “En cuanto cuelgue, ve a la cama e intenta descansar ¿ok?” son unas de las muchas frases que son fáciles decir, pero nadie había dicho. Sabiendo que estás, ya no tengo miedo de mi misma. 

27 abr. 2014

Domingo familiar

Sueño transformado en risas. Por todo lo demás, nada más que normalidad.

“¿Qué quieres de comer? Vale, espera voy a ver si hay… Ahora nos bajamos, compramos el pan y nos tomamos un café ¿ok?”                 

“Qué calor, ¿no? Ah. Sí. Ya sabes dónde está: en mi rincón del sofá. ¿Te importa sacar dos platos llanos? Sí, mira: en la puerta de la derecha. Eh, no me eches tanto. ¿Quieres algo de segundo?”

“CINE”. “¿Estás bien? Sí, sí. No te preocupes. Cambia terror por asco. ¿Te has dormida? Que no, que estoy centrada, nada más.”

Curiosa la familiaridad que tienes con mi casa y el orden de cada objeto. Curiosa la postura natural que tomamos en el sofá. Curiosa la confianza de de mi perrita contigo, que, cómo no, has sido nuestro sofá. Curioso que no sólo me acompañes a mí al médico, sino también a comprar medicamentos para otra persona. Curioso que, siendo cafeinómana, haya pedido un helado dulce.

Pero, ¿sabes por qué? Tú me haces dulce. Tú, con tu sobredosis de azúcar en el té.

Has estado todo el día conmigo. Café, comida, película, helado, otra película, parte de fútbol, niños y mimos. Mimos en mi cuarto, sobre mi cama.


Pero lo mejor ha sido darme cuenta de que ya me conoces a un nivel máximo. Sabes dónde las cosquillas se convierten en dolor. Sabes cuándo mis silencios ocultan pensamientos. Sabes cuándo mi estómago se revuelve. Sabes cuándo de mis ojos brotan emociones. Sabes cuándo miento y cuándo no. Sabes, mejor que nadie, por qué mi ombligo es un punto especial, y también sabes hacer magia. Sabes la historia que hay detrás de varias fechas, no todas, pero suficientes. Sabes el valor que te doy. 

24 abr. 2014

Marcada

Mi espalda por tus mordiscos. Marcada mi boca por tus besos. Marcado mi cuello. Marcada la piel de mi tripa por tus suaves caricias. Marcada mi sonrisa, por el maquillaje automático del amor.

Ya no es sentir, sino comprobar que hemos pasado a una etapa de confianza ilimitada y una restricción a la ironía. Pedir un beso surte su efecto, igual que “Para” implica una pausa. Pero la velocidad de nuestros besos ha crecido.

Nos comportamos como niños, sin miedo a comentarios, escondiéndonos en el mejor de los refugios: Nuestro mundo; sólo tú y yo mandamos allí.

23 abr. 2014

Reloj de arena tumbado

Hacía demasiado tiempo desde mi última escapada. Hacía demasiado tiempo desde que no debo estar pendiente de la hora. Y hacía mucho tiempo de compartir un probador.

Pero hoy por primera vez he sentido una comodidad plena, sin rastro de nervio, conociendo a parte de tu mundo.

Ha habido besos, por supuesto. Y caricias. Y algún mareo. Y frases de esas que salen sin querer, pero que parecen escogidas.

Mr. Secretos, entre otros, ha hecho que sea un día inolvidable; por cierto, en el coche me he acordado de Zapatito, pues había una pulsera blanca. Y también he visto a RL y Armadura oxidada. Pero me da todo igual. Ya ayer me sorprendió la tranquilidad con al que afrontaba una novedad; hoy no iba a ser menos.

Hacía años, tal vez demasiados, que no recorría ese centro de juguetes; las risas han estado aseguradas.
Pero paso de enumerar. ¿Sabes con qué me quedo? Que me encanta comer a tu lado. Me encanta que estés conmigo en situaciones que no querría experimentar. Me encanta ser una más en tu mundo. Me encanta que mantengas tu mano junto a la mía, porque sí. Me encanta que “llueva”. Y me encanta que estés cerca de mí. 
Porque así me es más fácil respirar, sonreír. Gracias a tu hombro he conseguido dormir un ratito, una vez más. Gracias a tu mirada existe ese brillo en la mía.


Qué raro: hoy llueve. Y mañana seguramente también. ¿Qué mejor plan que estar en casa? Allí tenemos nuestro mundo secreto. Es curioso; todos nos imaginamos un paraíso enorme, en cuanto a extensión, y el mío es bastante reducido. Estaría bien contar con una orden de acercamiento…. No me importaría estar pegada a ti. 

20 abr. 2014

Un día especial

Te has ido hace tres minutos y ya te echo de menos.

Mi intención siempre es dejar un día, como mínimo, entre nuevas entradas. Pero me encanta romper reglas, ya sabes. Cuando no puedo llorar, lo hago. Cuando tengo que ser fuerte, mi cuerpo se debilita. Y cuando tú me prohíbes darte las gracias, te las doy.
Por venirte hoy a casa, para que no estuviese sola. Me has ayudado con mis tareas de cada día. Has acompañado mi cena. Me has hecho reír. Me has abrazado. Me has besado. Me has consolado cuando me ha entrado un poquito de ansiedad.

Pero hay mucho más. Hoy has dormido unos minutos sobre mi cama; cierto rato tu sueño ha sido profundo porque no contestabas a mis susurros. ¿Sabes?, cuando duermes… resultas aun más dulce. Como ya he dicho, me has ayudado; no sólo a mí, también has jugado con mi mascota. Igual que hemos acortado la distancia entre nosotros, sentados en el sofá.

Sé que me olvido del 90% de todo lo que hemos vivido esta tarde, pero sin duda, ha habido lago destacable. Cualquiera que me conozca, sabe que últimamente era lo más “urgente”, de ahí mi risotada y mi alegría cuando la báscula ha marcado kilo y medio más. Es poco, sigo estando por debajo, pero es un progreso.


 Dicen que las endorfinas engordan.

19 abr. 2014

Lluvia

ANTES DE NADA, diré que pretendo seguir un orden cronológico, nada de valores.

Hoy me tocaba a mí comer en tu casa, así que, en cuanto he podido, he cogido el autobús que me acerca a ti. Esta vez he prestado atención, para aprenderme el pequeño recorrido de la parada a tu casa; cómo no, hay un parque. Tenías cara de sueño cuando tu saludo ha sido un beso. Hacía calor. Hemos estado en tu habitación, haciendo todo y nada (estando juntos). De todo, me he quedado con una novedad muy íntima, a mi manera. Hablo de intimidad por la misma teoría de Albert Espinosa: El ombligo es el centro de todo. Y puede que no sea justo por eso, pero cualquiera que me conozca sabe que muy pocas personas han visto/tocado mi abdomen. Llega la hora de comer. Entonces me ha llamado la atención que “mis” zapatillas ya estaban en tu habitación. Y, aunque no haya sido la primera vez que como en tu casa, sí que ha sido la primera que estaban todos. Me ha gustado la naturalidad, las risas, los piques; me he sentido una más. Hoy hasta tu madre se ha alegrado, he comido bien, y eso que se me ha olvidado tomar el remedio al vómito; buena señal que todo siga igual. Cómo no, has querido abandonarme un rato, para tus vicios, pero yo lo he agradecido; he tenido tiempo para tomar café natural, frío, junto a tus padres. Como en todo café, hemos hablado; de cafés, de mí, de ti, de nosotros.

Toc toc. Entro a tu habitación en busca de verte. Otra vez esa cama ha tenido función de sofá para ver películas, para soñar despiertos. Hemos visto la película que pretendía ver con Furby, no sé si se acordará. Me ha gustado. Pienso que tú y yo tenemos una parte de Walter Mitty; no siempre somos realistas. Igual que no siempre es malo soñar con una realidad más bonita. Y ha sido durante la película cuando me he dado cuenta de que las cosas han cambiado y que no quiero que vuelvan a cambiar; si acaso, que sigan evolucionando. Ya dije que no quiero conocer a nadie más y que tu imperfección es perfecta para mí. 

Nuestras piezas de puzle encajan tan bien como el zapato de cristal en el pie de Cenicienta. Puede que hayamos visto la película, pero nuestras manos no se han separado ni un instante. Y, lo sabes, no han faltado besos improvisados. Así que, tras el film, se me ha ocurrido retomar una cuenta pendiente que tengo desde hace varios años. J. conoce esa faceta mía: no todo son caricias. No ha sido la primera vez, así que he dejado mi camiseta de deporte apartada y me he tumbado sobre tu cama. Ha sido entonces cuando las caricias diarias en los hombros y manos se han traspasado a toda mi espalda. Y hoy, inexplicablemente, he sentido lo que nunca. Dejando a un lado que hoy no he dormido sobre tu cama, el recorrido de tus manos y tus besos por mis vértebras y hombros ha colapsado mi respiración y el ritmo de mis latidos. He guardado silencio, principalmente porque no conseguía articular palabra alguna. Rato después, te he pedido tiempo para recuperar mi respiración habitual, por lo menos. Para ello, como ayuda, he necesitado escuchar Claro de luna; el efecto ha sido bastante rápido, lógico. Entonces me ha llamado Océano. ¿Sensación? Mm… inexplicable. Hace no tanto, era él quien conseguía calmarme; ahora no hace falta, porque estás tú. Aun así, sigue siendo él, una pieza súper importante. Su voz consigue un efecto de alegría particular, pero lo máximo ha sido cuando me ha preguntado sobre nuestra relación. Nos hemos despedido como el primer día que me abrazó: con ese “cuídate”.

Ha habido sonrisas, pero también risas. Ha habido sueños, pero ya no miedos; los pocos que había se esfumaron. No sé cuándo, pero me da igual. Es curioso cómo cambian las cosas. Desde que puedo recordar hasta hace cuestión de días, he tenido todo tipo de miedos; al pasado, al presente y al futuro. Ahora no; tengo miedos, por supuesto, pero ya no guardan relación con la vida. Temer la oscuridad o las tormentas son ajenas completamente. Podría darte las gracias por haberme quitado ese miedo, pero sé que no las aceptarías, simplemente me besarías. Y me dirías “No me seas”.

Aun así, hay más cambios. La sensibilidad de mi piel, ese cosquilleo, no era nada nuevo, pero sí que ha cambiado. Se hace más soportable. Tu piel se va convirtiendo en parte de mí, igual que tu olor, ese olor tan suave, ya se va impregnando en mi cuerpo. Y vas sabiendo cómo adentrarte en el terreno de mi piel, sin hacer que me sobresalte. Es bonito. Igual que es bonito que me eleves de la cama sobre tus brazos. Igual que cuando te colocas de manera que me recueste cómoda sobre ti.

En cuanto a canciones, Quédate a dormir, Carolina, Una foto en blanco y negro, Terriblemente cruel y Quiero un camino (esta última la he escuchado nada más llegar a casa) han sido precisas. Ojalá me quedase a dormir, en tu cama (aun siendo mucho para ti), tuviésemos una foto juntos (de esas románticas en tonos grises) y corriésemos ese camino, aun a riesgo de crueldad.


Ojalá. Porque esas canciones, aun no siendo empalagosas, son sinceras. Igual de sincero ha sido el SMS que te he mandado al llegar a mi casa. “Parece que llueve”

18 abr. 2014

Uno más

Un helado más. Un bar más. Y uno más en casa para cenar.

Ayer fue, como todos, un día más a tu lado. Sencillo o no, con novedades o sin ellas, no importa. Al final, fue como todos: uno de nosotros abre un poquito más su mundo. Ya sabes que la pequeña es un saco de mimos últimamente, y contigo no iba a ser diferente. Me encantan los abrazos porque sí y la forma de llamar tu atención. Porque me recuerda a mí.

 Y me da exactamente igual que tu mezcles sabores de helados y yo no. Me da igual que vayas pronto a tu casa. Porque hagas lo que hagas y estés donde estés, cada día estamos más cerca aun. 

15 abr. 2014

Grandes realidades

La mayor parte de lo que nos rodea pasa totalmente desapercibido; como por ejemplo, esa emoción que nos (me) embarga durante una décima de segundo, al oler un café natural.
He elegido este título porque, viniendo a casa, he decidido que es el que mejor abarca lo que tengo que contar hoy. Cuando hemos entrado a ese bar, te has acercado a la barra y yo esperaba sentada a unos tres o cuatro metros de ti; he vivido segundos de confusión y rabia, por los mareos que me siguen asaltando en los momentos más inesperados, pero todo ha cambiado acunado he alzado la vista y te he visto a ti, haciéndote un hueco en la barra. ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? ¿Por qué encajas tan bien con mi pieza del puzle? En esos momentos mi corazón latía agitado por tenerte cerca pero lloraba por tenerte cerca. Sé que es absurdo hablar de cercanía entre nosotros; estamos tan cerca que aun no entiendo cómo no nos duele respirar tanto aire. En Sobrenatural, Karol decía “Entonces su respiración valía por dos”, pero no hablaba de latidos ni cuestiones de alimentación.
Será mañana la segunda vez que me acompañes al médico. Según dices, vas a insistir en que no estoy bien. Es lógico; tú no tienes porqué ocuparte de todo aquello que un profesional sanitario deje sin hacer. Y puede que no te cueste, porque los cuidados prestados a un trocito tuyo no es otra cosa que autoprotección, pero no deja de ser injusto.
No niego que yo haría lo mismo. Puede que mi capacidad para dar amor no sea tan grande. Perdón, cambia “dar amor” por cuidar físicamente.”Si tú te cortas yo sangro”. Menuda frase más “impersonal”…  pero explica lo que quiero decirte. Aunque yo requiera mucha más atención, física, que tú, ¿sabes el “orgullo” que siento al poder ofrecerte un sobre de ibuprofeno cuando estás mal? ¿Sabes a qué nivel me taladran tus lágrimas? Sí, me taladran, pero me hacen ver que también sé desvanecer tus pensamientos grises.

Me gusta ayudarte, me gusta que confíes en mí, me gusta verte reír y también me gusta que te cueste tanto irte de mi lado. Porque veo que no eres un capricho, sino una necesidad. Y mi mayor realidad.

12 abr. 2014

Una tormenta

Los miedos, más bien los temores, son una de esas ideas innecesarias que suceden tan a menudo.
Llevaba demasiado tiempo pre-ocupándome, intentando planificar, el día de hoy. Principalmente porque quería que te sintieses a gusto.

Total, para qué. Para escuchar las vocecillas ilusionadas de los más pequeños, que insistían en venir conmigo para conocerte. “Tranquilos, que come aquí en casa; luego le veis”. Para finiquitar el asunto de caerles bien, tú has sido quien portaba la bolsa de chucherías. Pero aun hay más: Nos hemos tirado al suelo a jugar con ellos. Puede que a ti te hayan ilusionado más los juguetes del niño, es normal, pero también mirabas, curioso, los de la pequeña. Me ha hecho muchísima gracia la naturalidad con la que los pequeños llamaban tu atención, pronunciando tu nombre como si te conociesen de siempre.

Más tarde, comienzan a llegar adultos y mis manos tiemblan. Pero pronto nos sentamos a la mesa, tú en la silla de la derecha, y todo pasa a ser normal. Una vez más, compartiendo comida contigo, pero, por primera vez, con más personas en la misma mesa. No ha habido preguntas curiosas, ni cuchicheos; sólo conversaciones sobre los pequeños o deportes: Algo simple y familiar, que, por supuesto, me ha encantado. Has sido uno más: ¿Me pasas este plato/la jarra de agua? Cómo no, has reído. Ya sabes que me encanta esa expresión porque da fe de que, además de estar cómodo, estás feliz. El postre ha sido estupendo, igual que las velas, la copita de cava o los cafés.

Pero sobre todo el café. ¿Por qué? Porque no sólo implica bebérselo. “El café” es la parte de una comida formal que más dura. Más risas, más recuerdos, más charlas…. Más confianza. Ha sido en esa parte cuando he visto que nosotros vamos bien, más que bien. He visto trasparencia, palabras sinceras. He sentido tu mano buscando la mía, pero también se ha acortado la distancia que había entre nuestros asientos. Algo tan sencillo como acercarnos, sentir tu olor muy cerca, sentir también tu calor, por supuesto.

Las horas han volado, como de costumbre en estos encuentros, pero no olvidemos sumar el STOP en nuestros relojes. No sé si, antes de salir de tu casa, dejaste el reloj de arena tumbado, pero ha ocurrido. He visto que todo ha ido bien, muy bien. Mucho mejor de lo que imaginaba, mucho más natural.

Y, para rematar, hemos ido a Mucho más que un bar de copas. Tras tantas horas tan cerca de mí y sin poder perder cierta cordura, tus caricias, sobre todo tus dedos jugueteando con mis vertebras superiores, me han obligado a suspirar bajando los párpados. Has venido a casa, una vez más, y has cogido tu cazadora, la misma que me dejaste en la tormenta

Y, hablando de tormenta, ¿sabes lo que pienso? Tranquilo, no voy a hablarte de miedos ni catástrofes. Pienso que esto que tenemos, que compartimos, es un temporal de estos que hacen historia. Puede que sea demasiada lluvia, tanta que nos ahoga, y es normal que pasemos cierto miedo. Pero este amor es tan fuerte, tan tremendo, que es absurdo preocuparnos por los desperfectos que pueda ocasionar. Una tormenta conlleva lluvia, agua, vida. Energía necesaria para crear a esta última.


Resumiendo, siento que mi vida por fin sabe hacia dónde tirar. Mis sonrisas están más presentes porque hay más oxigeno que las hace posibles y mis sueños, aun sin alejarse mucho de la realidad, están más cerca; perdón, están aquí, están sucediendo. Mi vida está avanzando y tú sigues ayudándome a sonreír. 

10 abr. 2014

Helados

Soy imbécil por obcecarme tanto con el cuaderno/caja de recuerdos.

¿Hay algo más típico romántico que tomar helado en plena calle? Sí. ¿Hay algo más típico romántico que besarse bajo la lluvia? Sí. ¿Hay algo más típico romántico que curiosear una juguetería entera con la misma ilusión que dos niños pequeños? Sí. ¿Hay algo más romántico que una pareja besándose sobre un coche aparcado frente a la Torre Effeil? Sí. ¿Hay algo más típico romántico que un chico prestando a “su niña” su cazadora? Sí.

Muchos se preguntarán porqué tengo esa seguridad; bien, es porque te conozco a ti. Porque veo que el romanticismo no consiste en combinar tópicos de películas. Porque tú me das puro amor a cada segundo que pasa. Tu voz casi dormida al otro lado del teléfono, tus sonrisas, tu ilusión, esas frases bonitas que te salen sin querer, tu calor, tu cercanía. La pregunta es: ¿Cómo consigues causar un efecto tan loco (no me sale otra palabra) en mí, sin hacer nada? No tengo ni idea; ni yo, ni tu madre, ni tus amigos,…. Ni siquiera tú, ya que eres el primero en no valorarte como deberías. Pero todo cambiará, como tú dices.

Ha sido extraño hoy. No sabía que tuviese tanto miedo a los truenos; pero ahí has estado tú para abrazarme y para ofrecerme tu mano, para darme la seguridad que no tengo. Me ha encantado verte tan ilusionado entre juguetes, mientras hablábamos de “esos pequeños” que conocerás en cuestión de días; te lo pasarás genial con ellos, y ellos contigo. Ya imagino a mi pequeña princesita: “Tu amigo especial también es mi amigo, porque juega conmigo. También con el tato. No te enfades con él, ¿vale?”. Sé que parece muy planificado, pero me apuesto lo que quieras a que será así. Ayer estaba nerviosísima al pensar en esa “presentación”, pero hoy espero ansiosa.


Piezas importantes de mi mundo por fin van encajando al máximo.; y no sólo eso. También pasan a ser parte del tuyo. Ya lo escribí en un título: Ni tu ni mi, sino NUESTRO

9 abr. 2014

Déjate

Solemos empatar. Cuesta un tiempo que yo conozca a ciertas personas, pero también al revés.

Cuatro años para abrir los ojos. Siete días para pisar tu casa y conocer a tu familia. Cinco semanas para abrirte un hueco en casa.

Equilibremos comida familiar con cappuccino en la cocina y un par de cenas con partidas relacionadas con caramelos.
Hoy he conocido los nervios, no confundir con miedo. Pero me lo has hecho fácil. Como siempre, has templado mis nervios. Ya no es gracias al sofá ni a cualquier interacción psicológica. Eres tú, porque, aunque a veces no consigas hablar, aunque a veces te emociones o sientas rabia, es bonito sentir; pero más bonito es ver que expresas lo que ronda por tu corazón. Momentos confusos a veces, pero y qué; la vida no suele ser clara. Para esos momentos de incertidumbre estoy yo a tu lado. Intentare sacar de tu cabeza cualquier preocupación y haré que veas luz donde ves oscuridad. Recuerda que eres Linterna, mi luz en la oscuridad. 

Pero también me escribiste que yo soy tu luz.

Déjate alumbrar. Déjate oxigenar. Déjate sonreír.


Déjate no dejarte.

7 abr. 2014

Dulce

Tras despertarme por culpa de una llamada entrante, estaba tu respiración tras mi espalda y, al abrir los ojos, qué he visto: tus zapatillas y las mías.

Me he levantado, aun no queriendo alejarme de ti. Y, tras la llamada, he regresado a tu cama. He insistido en dormir; esta vez frente a frente, respiraciones encontradas a un par de centímetros. No sé cuánto he dormido ni si me has acariciado, besado o soñado. Y no me importa. Sé que entre estas cuatro paredes no hay presiones ni obligaciones que seguir. Por eso me gusta tanto. Es triste pensar que estoy más cómoda en cualquier sitio que no es mi habitación, pero por lo menos existe ESE SITIO. Siempre puedo marearme al levantarme bruscamente, pero ahí estás tú para evitar que caiga, igual que para “incitarme” a comer un poquito más. 

Hace no tanto decías que no me veías delgada, pero hace muy poquito dijiste la verdad: Debes comer más. Peque; estás un poquito delgada. Ya no sólo la báscula me dice las verdades. Y, llámame rara, pero me creo más lo que me dice alguien que me quiere que lo que cuente una maquinita. Sí, ya lo digo como algo habitual: me quieres y confías en mí. Igual que yo a ti. Igual que cada vez que me rozas el cuello; por mucho que diga que no quiero que lo hagas, cuando tus manos erizan la piel de mis hombros siento ardor. Ardor de amor, dicen, yo creo que es más. Sí, estamos enamorados y tenemos los síntomas de cualquier mortal en este estado, pero siguen habiendo mil detalles que no creo que cualquiera pueda sentir. Tal vez por algo tan simple como que nadie es yo. Contigo se vuelven a reencontrar esas dos grandes cualidades mías: fortaleza y debilidad. J. decía que era de locos, pero ya me di cuenta de que no me conoce tanto como ambos creíamos hasta hace poco. Él es de cerveza y día a día. Nosotros somos de dulces y… más dulces. 

5 abr. 2014

En los momentos de desesperación y soledad es cuando más noto que no estás.

Sé que tengo tu pulsera y que nuestros corazones laten al mismo ritmo, pero son momentos de debilidad. Sé que me dirías “Llámame”, pero quiero que lo pases bien, por los dos.

Sé que debo cuidar mi alimentación, por mi bien. Pero cada vez que mi estómago rechaza alimento, me acuerdo de ti, de tu preocupación; y se vuelve aun peor. Pero sabes que hago todo lo que puedo para solucionar esto.


Aun así, hay personas de “mi entorno” que parecen disfrutar cargándome con más presiones, sobre todo presiones en las que no tengo nada que ver. Pero, ¿sabes? Cada vez que siento principio de ansiedad, miro mi muñeca: la misma que aun tiene pequeñas marcas, la misma que tú rozaste al ponerme la pulsera; y entonces todo vale, todas las preocupaciones desaparecen y mis labios dibujan esa sonrisa que ahora tú oxigenas. 

El tiempo

Ya sabíamos que el tiempo se detenía con muy poquito. Por eso mismo, sabíamos que los relojes dejarían de funcionar, igual que las hojas del calendario no pasarían al mismo ritmo.

No pensé que el reloj de arena pegase tanto con tu habitación, ahí con otros recuerdos navideños. Creo que mis palabras escritas surtieron el efecto esperado. Al igual, la pulsera me está ayudando a mantener en pie esa sonrisa que sólo tú consigues.


Para rematar, cierro los ojos y recuerdo la suavidad de tus manos correteando por mi espalda, atravesando las costuras de mi sujetador, y tus labios besando con delicadeza mi rostro dormido. Hay detalles que no hace falta sentir, para reconocer. 

3 abr. 2014

Calor

Cuando estoy a tu lado, un calor emocional que hace que se desvanezca la sensación de soledad.
Cuando me tomo un café recién hecho y éste pasa por mi garganta.
Pero también es calor un masaje realizado con semillas, aun no estando tú. Porque, aunque cueste mucho, cada vez que las semillas precalentadas rozaban mis vértebras, mi clavícula y la curva de mis hombros cerraba los ojos con fuerza tratando de recordar tu piel, para pensar que estabas ahí, sobre mi espalda.la menta y los cítricos me parecían fuera de lugar; me habría gustado sentir tu olor. Así, seguro, me habría quedado dormida, una vez más.
Olvidando el masaje, quiero tenerte cerca, te necesito cerca; no es plan obsesión de, si no es así no poder respirar, pero contigo es todo mucho más fácil. ¿De qué nos vale nacer si no vivimos al máximo? ¿Para qué decir te quiero cuando la realidad es te necesito para reventar los índices de felicidad?

Justo por eso titulo esta entrada con Calor. Porque dicen que el calor es necesario para vivir, en cierta dosis. Y es cierto. Nuestros cuerpos requieren una temperatura media para hablar de salud. Sí, hablo de algo interior, como el latido desenfrenado de un corazón loco de amor, a menudo también necesario.  Una persona que no ame NADA está buscando su propia muerte; no quiero decir que quiera morir. Sólo que probablemente, lo haga. La vida no es sólo salud física y mental. También son ganas. ¿De dónde salen las ganas? De un sueño, de una alegría o de uno mismo; de QUERER algo, AMAR algo. Amor=calor; calor=latidos; latidos=vida; vida=X…

1 abr. 2014

Ni tu ni mi, NUESTRO

Tus vicios. Tus juegos, tu café con dos de azúcar, tus coches, tus peluches.

Mis vicios. Mis libros, mi parte deportiva, mi romanticismo, mis textos.

Como ves, estamos empatados. 4 – 4. Y, poco a poco, tus rarezas ya no son rarezas, ni las mías. Saber que juegas es saber que respiras, conocer tu necesidad de doble dosis de azúcar es igual que saber tu nombre y las carreras son tus ratos obligatorios. Cada personaje de mis historias son sueños por cumplir, o no, mi barra libre de endorfinas se asemeja a un desayuno de hotel, la dulzura es necesaria en cualquier cuento y cada entrada es una emoción.

Nos entendemos en todo, nos gusta todo del otro y nos resbala TODO lo que piense quienquiera que no seamos TÚ y YO. Podría decir que sufrimos cierta bipolaridad; podemos planificar fines de semana o tardes y olvidarnos, a la vez, de la hora qué es, el día y todo.

Como todos, hasta hace muy poco, no soportábamos la distancia física, el no saber del otro y nos importaba DEMASIADO el que dirán. Ahora ya no. Nos da igual comunicarnos cada seis horas, de media; y no creo que sólo hable por mí, me gusta no perder la cordura, me gusta dormir bien y soñar contigo, me gusta presentarte a mis amigos y que confíen en ti y en que me cuidas. Porque es lo que haces cada día, con cada SMS, cada llamada, cada caricia, cada sonrisa.

Hemos ido ya varias veces de compras, me has acompañado a mi mundo de los libros y tú no te has quejado. Porque ya no es MI mundo, sino nuestro. Ver la puerta de GAMES ya no me pone de los nervios, ni entrar en tu habitación u oír “café” y que resulte ser Cappuccino.

Hoy has conocido a Infancia y hemos charlado los tres. Como de toda la vida. De nuestros momentos actuales y de nuestros recuerdos. Ha sido bonito; él conoce mi gran cambio y me ayudó mucho en su momento. Nunca se lo he dicho, pero si lo escribiré aquí. Me encanta estar con él; recuerdo los detalles: los cumpleaños, las tardes en mi casa, los regalitos, las tardes en cualquier parque. Y cuando veo sus ojos, recuerdo todo eso. El apoyo que me dio y me ha dado siempre. Y para rematar, ese café en “El bar del sofá”. Hemos dejado pendiente otro café, sin fecha, y me alegra saberlo.

Pero es mucho más; No es ver a Infancia, no es que tú me llamas Luz, no es que mañana me acompañes al médico, no es que me hayas llevado a mi rinconcito de Roma… ERES TÚ y con eso me vale. Claro que hemos esperado mucho tiempo, claro que hemos sufrido, claro que hemos tenido miedo, pero AHORA estamos juntos y todo lo demás carece de importancia.


No tienen sentido “Quédate” o  “No te vayas”, porque esto sí que sé que es mutuo; nos queremos cerca, nuestros mundos tienen más color, nos ayudamos a sonreír. Sé que lo dije con Sergio, hace mucho, pero ahora tú eres parte de ese oxigeno de mis sonrisas. (Qué nivel, dirás. Y con razón, te he comparado con mi angelito, valóralo)

30 mar. 2014

Poco que decir

No podrás decir que no disfruto con la comida, la música, tu risa, tu mirada al otro lado de la mesa.
Igual que no puedes decir que no me quieres. Por mucho que te empeñes en chincharme, ya sé tu truco. Dices justo lo opuesto a lo que piensas. Aun así, te amoldas a mí; me has escrito. Por supuesto, esa cartita ya está guardada.

Volviendo a “Italia”, tú has visto mi temblor, mi entusiasmo, mi emoción, mi ojillos brillantes… por qué brillaban: el piano, el placer de degustar esos platos y, más importante que todo eso, porque estaba contigo. Contigo he compartido cenas y desayunos, pero nos quedaba la comida; objetivo conseguido. Igual que hemos conseguido tantas cosas.

Ya en casa, en tu cuarto, ha sido como siempre, incluso mejor. Me volví a emocionar al leerte y me volví a quedar dormida a tu lado, aunque me negase por hoy. Hoy mi sueño ha durado más tiempo, hoy me has dado besos llenos de ternura y hoy hemos sobrepasado cualquier medida de felicidad, comodidad, complicidad…


Pero, ¿sabes con lo que más me quedo de hoy? Parte de tu carta; me has llamado Luz. Tú, el que apareciste en medio de mi oscuridad; sé que tu situación era similar a la mía, pero me parece tan… idéntico, que no sé qué hacer, qué decir. 

29 mar. 2014

Verte dormir, tan confiado en mí y en mis manos, tan preso de mi aroma dulce y delicado, tan frágil; como yo. Fue inolvidable.
Tanto ayer como hoy, he sentido que estoy correspondiendo a tu atención, y no significa que me esfuerce, simplemente me gusta. Me sabe bien saber que yo también hago magia con sólo rozarte.
Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es saber que, a pesar de haber tenido un año complicado, lo voy a terminar con una sonrisa de película. Sí, sé que es una expresión exagerada, pero es así. Lo siento, Albert, ya encontré mi brújula; y mi sonrisa, que es lo que más importaba, ¿no?
Me paro a pensar en todas las personas que han intervenido en mi historial vital este año y me siento… no mal, ni bien, sino confusa. Agradezco que tratasen de ayudarme a sonreír, pero no les salió bien. Y tú, tal vez por conocerme de tiempo atrás, tal vez por el destino, tal vez mi situación o quién sabe si sólo por escucharme, conseguiste abrirte un hueco y orientarme un poquito hacia mi sonrisa. Quién sabe si ese apagón ya fue una señal para saber que me darías luz. Quién sabe si mi oscurofobia estaba ahí desde siempre para valorar la luz que dan personas como tú; perdón, tú y nadie más. ¿De qué valen mecheros encendidos, si al final se acaba el gas? ¿De qué sirve la luna llena, si a veces las nubes ocultan su luz? Eso ha sido un golpe bajo hacia J., lo siento. No olvido que estuvo ese martes conmigo ni que me prometió un café ni ese otro martes. Pero a veces la luna no es suficiente; ni el deporte, los libros, el Océano ó la música. Lo siento, de verdad. Hay personas que, sin hacer nada, lo hacen todo – Madre mía. No soporto las expresiones tan clásicas - . Y, sinceramente, no sabría decir cómo lo has hecho. ¿Por qué has podido más que los ansiolíticos? ¿Por qué sonrío con tanta fuerza? ¿Por qué he tardado tanto en saber que tú… eras tú? Infancia ya me lo dijo; “Amor basado en amistad es lo mejor”, cierto, pero da rabia haber tardado tanto. Mi Familia ha estado ahí, como siempre, en cada una de mis caídas – Siento haber mencionado antes a Océano y El guitarrista por supuesto no son los únicos - , preocupándose, entre mil cosas, de mi alimentación, mi autoestima frente a mi reflejo y, cómo no, alegrándose con mis alegrías incluso al otro lado del teléfono. Tato, casi durmiéndose de pie por no dejarme sola entre lágrimas; Criso, preocupándose por mi alimentación desde el otro lado del charco.

Pero eres tú. El hilo conductor de mis blogs, el que cambia mis lágrimas por sonrisas, el que me abraza con fuerza cuando tiemblo, el que me espera. El que, poco a poco, se esfuerza en hacer realidad esos sueños tan edulcorados que he tenido siempre. Y tú, mientras, insistes en sumergir chocolate blanco en un café. 

26 mar. 2014

Risas

En “En casa” creí que nunca podría reírme tanto fuera de esas cuatro paredes, pero me equivocaba. Hoy, antes de quedar contigo, que sería una tarde tranquila, de mimos tímidos, pero también me equivocaba.
Antes de nada, decir que ya no puedo confiar más en ti; no por nada malo, sino porque ya no hay nada en lo que no confíe en ti. Siempre me has escuchado, siempre me has ayudado, siempre te has preocupado por mí, siempre me has sujetado cuando me he mareado, siempre te han disgustado mis penas…aunque siempre has luchado contra ellas y siempre has conseguido que sonría.
Hoy me has llevado a un café para mí desconocido. Me ha recordado a dos bares concretos, pero éste es más espacioso. Mirando la carta de cafés, me he decidido por un solo, cómo no. Lo raro es que me has copiado la idea. Es la primera vez que tomas café tan puro conmigo; y, de alguna manera, veo que te acercas más a mí, a mi forma de ser y mis necesidades. Digo necesidades porque, a pesar de haber vertido algunas lágrimas, también he reído como no creía posible. Hemos visto a RL.
Y ya no es cuestión de que “parezca que va a llover”; ha llovido y hemos hecho ese clásico beso bajo la lluvia. Bueno, resguardados en un portal, y también a las puertas de mi rinconcito italiano. Sólo quedan cinco días, lo sé. Pero la ilusión de describir los platos e imaginar sus sabores ya hacen que me vuelva loca. Mis mareos han jugado a amargarnos ciertos minutos, pero no comprenden que “amargura” entre nosotros es imposible.
Y, para terminar, hemos vuelto a El bar donde me quedé dormida. Hemos ocupado la misma mesa que esa vez y nos hemos sentado cerca, muy cerca, a esperar a que pasase el tiempo para pararlo en nuestras manos. La timidez ya lo tiene complicado para abrirse un hueco en nuestros momentos. Hacía años que no reía con tanta facilidad, en ese sinsentido. Pero no importaban las miradas de extrañeza que nos pudieran dirigir. No hará falta NADA para que tú y yo sonriamos, ni siquiera que estemos cerca; ya no hablemos de silencios o espacios semi cerrados. Me da exactamente igual que la gente hable, piense o cuchichee. Quiero estar contigo, quiero rozarte hasta memorizar tus manos, besar tu boca hasta prohibir la sensación de sed, quiero sentir tu olor tantas veces que no consiga olvidarlo ni un minuto.

Y, cómo no, dándome calor. Luchas por calmar mis tiritonas cruzando el umbral de la supervivencia. Es muy de película, pero hoy era DE LOCOS cederme tu cazadora. Abrazarme como nadie lo ha hecho para intentar templar mi cuerpo. Y apoyando mis ilusiones, soñando con ellas como si fueran nuestras. 

24 mar. 2014

En casa

Sigo pensando que todos llevamos un pequeño masoquista. En este caso, a veces es necesario un espacio de tiempo para disfrutar con más ganas de la cercanía, las caricias, el cosquilleo, los olores, los besos, las risas, el estado de embriaguez por el amor, café con demasiado azúcar y cinco minutos de sueño profundo.

Pero, a decir verdad, es mucho más que eso. Es la primera vez que me he reído tanto, igual que la primera vez que tu hermano abre la puerta mientras estamos recostados en tu cama. Hoy me he olvidado totalmente de tus peluches… total, te tenía a ti. Has vuelto locos mis puntos débiles, y mi piel aun sigue totalmente erizada. Y varias veces me has producido ese “mareo” que antes sólo soñaba: felicidad en estado puro. Tal vez resulte ser la misma euforia de cierto miércoles.

CARICIAS. ¿Qué decir? Mi piel nunca había experimentado tal combinación, nunca se había estremecido tanto y con tan poco. Igual que mi cuerpo jamás había estado tan perceptible. Remontamos a cierto bar; siempre he temblado cuando rozan mi cintura: contigo no. Ni ese día, ni hoy. No tiemblo porque confío en ti y mi cuerpo lo sabe. Tampoco nunca me habían besado el cuello, ni la boca con esa dulzura. Nunca me había estremecido sintiendo ese tremendo ardor en cada centímetro de mi cuerpo. Nunca me había sentido tan “en casa”, la verdad; últimamente, ni siquiera en la mía. Pero eso tú ya lo sabes. Parece que la única manera de “estar en casa” es estar contigo.


Y lo que más me ha chocado, al principio, es la familiaridad del olor de tu portal. Una tontería, pero aun así extraña, ¿no crees?

23 mar. 2014

A pesar de haber encontrado la luz, con Linterna, echaba de menos el brillo de su música. Es más, ambos lo saben, aquella entrada que le escribí hizo que comparase y comenzase a valorar a Linterna.

Zapatito sigue siendo mi cosa bonita, mi niña dulce. Igual que Algodón, siempre tan serena.


Y tú ya eres parte de ellos. De mi mundo; ese mundo que encaja a la perfección conmigo. Sería imposible perfeccionarte.

Te lo dije

No quiero planificar. Minutos, horas, tardes… ¿para qué? Me gusta sonreír cuando mi corazón sonría, besar cuando mi boca necesite tus labios y abrazarte cuando tenga frío. Pero nada más. Me encanta estar contigo, ver el brillo de tus ojos y la forma en que sonríes cuando estoy cerca de ti. Ayer mismo lo viste; contigo los relojes desaparecen, y por eso tengo que estar pendiente de la hora que es. Porque me da igual la fecha, la hora que sea y el lugar donde estemos. “Contigo” tampoco significa cercanía física; bien puede suceder cuando releo tus mensajes, cuando oigo tu voz al otro lado del teléfono o cuando recuerdo tu respiración. En esos momentos, podría decir que te siento tan cerca que percibo hasta el sonido de tu risa tímida.
También te dije en Mucho más que un bar de copas que ya no es una expresión de blog; no quiero conocer a nadie más. Cada vez más personas te “meten miedo” con “Cuídala”, pero siempre sobra. Nadie me cuida como lo haces tú, ni podría hacerlo. Te preocupas por mi alimentación, mis horas de sueño, mi estado anímico, mis contracturas, mi felicidad.

Hola, universo. Hace cosa de un año, tal vez menos, que me referí a ti en un blog. Quería darte las gracias. Por fin parece que estás haciendo justicia. Gracias, de verdad. Sé que no tengo mucha paciencia, pero bueno. Al final, ya sonrío. Ahora solo te pido una cosa. “No me dejes perderle”